Maracaibo, Venezuela -

Sucesos

Atracadores hacen fiesta en la Vereda del Lago

jueves 12/01/2017
12:39 AM
  • Luisana González / Foto: Humberto Matheus

  • @versionfinal

  • Archivo

“Observé a los atracadores cuando filmaba un juego de fútbol femenino de un equipo rival con mi tablet. Estábamos dos amigas y yo. Eso comenzó a quedarse solo y cuando nos íbamos los dos chamos nos amenazaron con pegarnos un tiro si no le dábamos los celulares”.

El testimonio pertenece a María Alejandra Parra, estudiante de ingeniería civil de la Universidad Rafael Urdaneta. Hace un mes fue víctima del hampa dentro de la segunda etapa de La Vereda del Lago, en la avenida 2 El Milagro. Lugar que para ella se ha convertido en “un nido de asaltos y hurtos”.

Ella no se explica cómo teniendo el comando de la Policía Municipal de Maracaibo dentro del parque, nadie pudo escuchar sus súplicas y las de sus amigas, pues no estaba sola. Asistió al predio con Marienny y Yuli.

Sin ver el peligro, sacaron sus celulares y la tablet con la que fotografiaban a las jugadoras. El trío también práctica fútbol. Al terminar el partido, a las 4:00 de la tarde, guardaron el equipo en el morral de María y comenzaron a caminar para salir del área. Por un momento quedaron solas y dos muchachos, de unos 20 y 25 años, las interceptaron, explicó la estudiante.

A Marienny y a Yuli las sometieron y les quitaron sus teléfonos. María corrió para intentar salvar su tablet, pero uno de los hampones la persiguió. “Me amenazó varias veces con sacar el arma de fuego, sino le entregaba el bolso. Por miedo se lo entregué. Estaba ida. Mis habilidades de taekwondista se bloquearon por los nervios. No reaccioné y en el lugar ya no quedaba nadie, ni un policía que nos auxiliara. Nos quitaron todo y huyeron por los matorrales”, recuerda la universitaria.

Como estas tres amigas, los oficiales de Polimaracaibo reciben a diario, entre cinco y diez reportes de situaciones irregulares. Los visitantes adjudican esto a la falta de vigilancia y atención al parque metropolitano, considerado uno de los más grandes de Venezuela, con 100 hectáreas.

Sin tregua

Los asaltos y los hurtos a vehículos son el “pan de cada día”, según Marta Rodríguez, visitante frecuente de La Vereda. Cuenta que a diario va a trotar, después de las 5:00 de la tarde, que baja el sol y hay más afluencia de gente, “porque más temprano, es muy solo y asaltan más”.

Esther Gonzalvis vende fresas con crema a un lado de las gradas, zona de las más seguras del parque, según los asistentes. Manifiesta que está cansada de escuchar cuentos de atracos. “La última queja fue de la señora que limpia los baños. Le arrebataron su cartera en la entrada al parque”. Señala, que La Vereda está en penumbras y deteriorada. “Nada comparada con lo que era antes”.

Resguardo a medias

El parque metropolitano consolidado el 25 de septiembre de 2001, abre al público su primera etapa, de 6o hectáreas, desde las 5:00 de la mañana, hasta las 10:00 de la noche.

Esta es resguardada por oficiales de Polimaracaibo las 24 horas del día. Fuentes de este cuerpo policial, revelaron a Versión Final que son 50 los policías asignados para rondar los espacios. Estos se dividen en tres guardias de ocho horas cada uno. “Por cada guardia, solo somos de cinco a seis funcionarios y eso no alcanza para vigilar un parque tan grande”.

El efectivo, que no se identificó para resguardar su puesto de trabajo, expresó que recorren el área caminando. Hasta el mes de agosto del año pasado patrullaban en bicicletas, pero actualmente “las 50” con las que cuenta el ente de seguridad, están arrumadas en un estacionamiento. “Unas no tienen cauchos y otras tripa”, denunció.

El funcionario detalló que en las horas pico hacían su recorrido por el parque, en patrullas y motos. Actualmente “solo sirve una patrulla” y es la que sacan, a las 6:00 de la tarde, para vigilar los cinco estacionamientos que colapsan a esa hora y que albergan, cada uno, 120 carros.

Maleantes atacan

En medio del caos, los maleantes aprovechan. El hurto a vehículos es el delito que más cometen. “Si les gusta un carro, esperan a que su dueño se aleje y luego con objetos especiales los abren. Lo que más se llevan son celulares, reproductores de música y todo lo que para ellos tenga valor”, dijo otro uniformado.

Manuel Hernández es una de las víctimas. Recordó cómo él y su esposa, el año pasado, dejaron sus Iphone dentro de su vehículo para evitar que se los robaran mientras paseaban. Cuando retornaron al carro para marcharse, este estaba abierto. Le forzaron las manillas y les llevaron los celulares. Esto ocurrió en la segunda etapa de La Vereda, construida, en 44 hectáreas de tierra, alrededor del lago y considerada “zona roja”. El lugar está a cargo de la Gobernación y se vende como espacio de áreas verdes con mucha seguridad. Abre al público de 5:00 de la mañana a 9:00 de la noche, y es vigilada en la entrada por dos oficiales del Cuerpo de Policía Bolivariana del Estado Zulia (Cpbez) y, a veces, por un miliciano.

En esta área nueva, los delincuentes fingen estar trotando y al sentir la oportunidad atacan, en su mayoría a las mujeres que van escuchando música con audífonos, con los celulares o cámaras, en sus manos. Los policías recorren el perímetro cada 20 minutos y a las 6:00 de la tarde llegan tres efectivos más a prestar apoyo. “Esto no es su ciente. Los funcionarios deben estar apostados en sitios estratégicos, donde uno voltee y los vea”, sugirió Carmen Méndez, el asistente a ver los amaneceres en el complejo. R

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