Maracaibo, Venezuela -

Salud

Felicidad vs El qué dirán

Pasamos la vida pensando en el qué dirán ante las decisiones que tomamos. Creemos que las valoraciones personales de los vecinos, conocidos, amigos e incluso familiares tienen mayor fuerza y racionalidad que el ser feliz, y no nos damos cuenta que el tiempo se mueve y el cuerpo envejece. Mientras los otros son felices, puedes encerrarte en guerras internas creadas por el convencionalismo y los presuntos estándares de comportamiento que tradicionalmente se denotan en la sociedad. Todo es blanco o negro. Eres hombre o mujer. No decides por la opinión de otros

lunes 12/02/2018
1:14 AM
  • Joiner Villasmil

  • @JoinerVV

  • Referencial

En este sentido, ante esta situación donde existe el querer realizar algo o concretar una idea. También, mejorar comportamientos o cambios de vida de acuerdo con la toma de decisiones, hay que tener claro que como ser humano tienes derechos.

El primer derecho que tenemos es a juzgar nuestro propio comportamiento, nuestros pensamientos y emociones. Así mismo, a tomar la responsabilidad de su iniciación y de sus consecuencias. Si cometes errores, puedes juzgarte. Pero si no pasa nada y otros quieren poner el dedo en tu contra debes poner límites ¿cómo hacerlo? Debes aprender a marcar distancia, a exigir tu espacio personal y a protegerlo ante cualquier amenaza que te quite la paz.

En segundo lugar, tenemos derecho a no dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento. Sé quien quieras ser y haz lo que te plazca. Si tu comportamiento no es delictivo, no tienes que darle razones o justificaciones sobre tu actuar a otros. Claro, si quieres tener buenas relaciones, puedes darle la vuelta a la persona con un tema distinto o simplemente no responder y hacerle saber que eres adulto y puedes tomar tus propias decisiones sin explicar el porqué.

Así mismo, tienes derecho a opinar si te incumbe. Sólo así. Si a través de tu intervención resuelves un conflicto de otro y esa persona te lo permite porque es cercana a ti, es aplaudible que intercedas, de lo contrario sería ser metiche.

Tenemos derecho a cambiar de parecer

Por supuesto que sí. Un día tienes un punto de vista. Hoy te gusta el café, mañana te gusta el chocolate y quizás el próximo año te encanten las fresas. Es cuestión de gustos, momentos y necesidades. No nos vamos muy lejos; si eres mujer y te gustan los hombres, no tiene nada de malo que te llame la atención otra mujer. Si te gusta, bienvenida al mundo de los colores. No todo debe ser blanco y negro. Tú decides qué cambios te harán aún más feliz y enriquecerán tu vida con nuevas experiencias.

Tenemos derecho a decir “no lo sé”

Si te especializas en un área y de pronto no conoces una respuesta certera a una interrogante, puedes decir que no lo sabes. No necesariamente debes saberlo todo. El mar es muy profundo y la vida muy corta. Aprender y conocer lo necesario es viable. Si eres de los que le gusta aprender algo todos los días, es una decisión excelente; pero si no, también es tu decisión.

Igualmente tienes derecho a decir “no lo entiendo” y a tomar decisiones ajenas a la lógica. Y finalmente tenemos derecho a decir “no me importa”, así que si no te importa el punto de vista de otros o una situación emergente, no es que seas grosero, simplemente expresas tu opinión, planteas que no te importa y decides no escuchar a quien no quieres escuchar porque no estás obligado a hacerlo. Aunque siempre debe existir una línea de respeto mutuo.

Al conocer tus derechos y ejercerlos en tus vínculos sociales con afectividad, cordialidad y respeto, inicias la construcción de una vida más saludable, con relaciones estables y conversaciones más agradables, que te ayudarán a ganar personas que te hagan mejor ser humano y aporten valor en vez de aquellos que señalan, critican y tratan de destruir lo que quieres hacer.

Toma en cuenta que la libertad es la facultad o capacidad del el ser humano de actuar o no actuar siguiendo según su criterio y voluntad. Eres libre para ser feliz.

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