Maracaibo, Venezuela -

Política y Dinero

Las hojas reciclables y los cartones de huevos: dos imanes del efectivo

El ambientalista, Gustavo Carrasquel, considera que esta nueva práctica de reciclaje no perdurará en el tiempo por pertenecer a una coyuntura económica más que a una iniciativa de concientización

domingo 12/08/2018
6:37 PM
  • Kalena Dávila Méndez

  • @VersionFinal

  • Alejandro Paredes

En tiempo de crisis, hasta lo más insignificante tiene su valor. Materiales como un simple cartón de huevos o las hojas blancas utilizadas una vez pasaban por debajo de la mesa, desapercibidos. Hoy ni siquiera alcanzan a llegar a los contenedores de basura, su precio en efectivo los separa del resto de los desechos.

Las guías de estudio fotocopiadas del primer semestre fueron un salvavidas para el bolsillo de Paúl Gómez, un estudiante de Psicología a punto de graduarse. Un compañero de clases le asomó la idea de vender sus materiales viejos por internet para recaudar efectivo.

En el portal de compra y venta, donde Paúl ofreció sus hojas reciclables, las resmas de papel con 500 hojas oscilan entre los 2 y 4 millones de bolívares, pero según el tipo de pago el precio puede variar.  El joven de 23 años vendió tres paquetes a 100 mil bolívares en billetes cada uno.

La escasez y lo casi imposible de adquirir paquetes de resmas nuevas, por encima de los 12 millones de bolívares, hace que las hojas utilizadas una sola vez se vendan como pan caliente desde las copias de libros, las hojas de oficina, con perforaciones, agujeros de grapas y hasta ralladas con bolígrafo.

Práctica forjada

En Maracaibo, los desechos sólidos como el plástico, el vidrio, el cartón y el papel se convirtieron en nuevas forma de negocio para muchos. Más allá de pensar en la reducción de basura, los ciudadanos buscan resolver el problema de adquisición  de billetes con la venta de artículos reutilizables.

Para el presidente de la fundación Azul Ambientalista, Gustavo Carrasquel, esta nueva forma de “reciclar” responde solo a una coyuntura económica y no a una iniciativa de concientización de los ciudadanos.

“Mientras una sociedad produzca basura y desperdicio no hay forma ni manera de que un programa de reciclaje sea efectivo, Esto no es una evolución es parte más bien de un proceso de involución económica que obliga al ciudadano a buscar maneras de resistir en la crisis”, comenta el docente de educación ambientalista.

Separar desde casa

En el sector Los Robles, San Francisco, Blanca Gutiérrez vende posturas de aves a 50 mil bolívares en efectivo por unidad.  Las ganancias son buenas, pero no  suficientes. La mujer de 50 años optó por vender, además, los cartones que le quedan al final de la semana.

De 10 a 15 cartones lleva hasta el centro, donde un mayorista le paga 5 mil bolívares en efectivo  por cada uno. “Es un buen negocio, si lo piensas. A mí los cartones me vienen en las mismas cajas donde encargo los huevos y, al revenderlos, puedo por lo menos reponer los pasajes que gasto para ir a buscarlos”, expresa

Reutilizar los materiales que en buenas condiciones ahorren el gasto de otras actividades, “debería ser un hábito común en nuestras casas”, considera Carrasquel.

A juicio del ambientalista, no se trata de recoger la basura en descomposición que abunda en las calles, si no de fomentar en la ciudadanía, desde la educación, una cultura que se adapte a la no producción de residuos orgánicos e inorgánicos y a la separación de estos desde los hogares.

“La separación desde el origen es la forma mágica para dejar de consumir basura. La alternativa es la reutilización, pero las alcaldías nunca  han asumido un rol protagónico para que la ciudadanía deje de ser generadora de desechos”, explica el experto.

Carrasquel ve difícil la posibilidad de continuar con la captación de objetos reutilizables más allá de la crisis. Sostiene que, al pasar la coyuntura de necesitar el papel moneda, los ciudadanos se olvidarán de esta acción.

“Cuando la situación pase las alcaldías seguirán fomentando que la población siga produciendo basura, porque ahí puede incrementar el costo de las máquinas compactadoras de las empresas que las recogen”, añade.

El alcalde de Maracaibo, Willy Casanova, informó el pasado 3 de agosto que solamente en la ciudad se han recolectado 8 mil 73 toneladas de basura. En la gestión del burgomaestre municipal se espera aumentar la frecuencia de recolección de desechos a la semana, para evitar el cúmulo y el colapso de los desechos en la ciudad.

El profesor Carrasquel sostiene que en Maracaibo llevamos cinco años consecutivos con bioacumulación extrema, a lo que se suma lo tóxico de la quema de estos desechos. Asegura que no es suficiente una recolección con máquinas especializadas para que la limpieza de la ciudad perdure en el tiempo.

Algunos marabinos procuran vender los materiales que desde sus casas dejan de utilizar, otros por el contrario escarban entre los montones de basura para encontrar la mayor cantidad de productos y comercializarlos para generar otro ingreso, sin tomar en cuenta el riesgo insalubre que conlleva.

 

 

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