Golpe sin golpistas, un delito de simulación

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El Ministerio de Defensa advierte que hay un golpe de Estado –otro más– en desarrollo. Los supuestos involucrados en la conspiración son las corporaciones mediáticas, el Club de Madrid, y Barack Obama, presidente de Estados Unidos, al decir que el Gobierno nacional es ilegítimo. El chavismo, incluso, sabe la fecha de la revuelta: 15 de mayo de 2016.

“Eso es un golpe de Estado ya en marcha, hay que verlo así. Desde afuera y con sus conexiones internas”, dijo el general Vladimir Padrino López, entrevistado por José Vicente Rangel en Televen. No da nombres u otras señas para identificar y castigar a los conjurados en Venezuela.

Pero estas generalidades pueden involucrar al Ministro en la simulación de un hecho punible. “Es decir, hacernos ver que se ha cometido un delito cuando en realidad no se está cometiendo”, explica Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano, ONG que defiende el derecho a ejercer contraloría sobre la Fuerza Armada Nacional (FAN).

militaresA la organización civil le llama la atención la frecuencia con que los personeros del gobierno echan mano de esta figura. El portal Sumarium.com, por ejemplo, ha contabilizado 19 denuncias solo en los primeros tres años de gestión de Maduro.

Complicidad
Si Padrino López o cualquier otro funcionario denuncia que hay un derrocamiento en ciernes, pero oculta la identidad de los responsables, cometería un segundo delito: complicidad. “Cuando una persona se encuentra frente a la comisión de un hecho punible y calla u oculta a los responsables, puede ser procesado”, añade San Miguel.

Y hay un tercer escenario, por el que se inclina la presidenta de Control Ciudadano: “aquí se deja abierta una grieta de la presunción de un delito muy grave para ir introduciendo en ella a todo tipo de personas que puedan ser molestas al oficialismo. Esto ya se ha visto en el pasado cuando han sido procesados algunos militares, para ejemplificar la ferocidad de lo que es capaz de hacer el Gobierno en contra de sus adversarios”.

Esa ferocidad ya la han vivido 16 uniformados en los últimos tres años, encarcelados por –supuestamente– querer derrocar a Maduro. La cuenta la lleva la ONG Fundación para el Debido Proceso (Fundepro).

“Nunca tenemos una respuesta en concreto sobre quiénes son los supuestos partícipes de estos golpes. Aparecen después, e incluso antes, militares presos y ni siquiera han llegado a lo que es una etapa completa de juicio. Militares que de alguna forma les son molestos por sus opiniones y les abren procedimientos”, afirma Jackeline Sandoval, presidenta de la fundación.

Secretismo
La información que maneja Fundepro sobre estos casos es limitada y les llega a través de los familiares de los uniformados, una vez dictada la sentencia, y relata Sandoval que en los círculos castrenses se les amedrenta para que no hagan pública su situación, bajo la amenaza rebelionde que puede irles peor si la ventilan.

Después que son condenados es que dicen que ya no tienen nada que perder y salen declarando. De resto, uno no tiene conocimiento de lo que pueda pasar en la jurisdicción militar, porque es como un secreto de Estado, donde no se sabe qué pasa, cuáles son las actuaciones, ni se tienen noticias creíbles de los supuestos golpes”.

Unos están presos en Maturín, unos en San Cristóbal, y otros en Fuerte Tiuna y Ramo Verde. Aun cuando todos están involucrados en los mismos casos (Golpe Azul, Operación Jericó), los mantienen separados de su circunscripción y sus familias, que muchas veces no pueden pagar un viaje de Caracas a Táchira semanalmente y visitan a los detenidos una vez cada dos meses.

“Pasan meses y meses y no hay audiencias en los tribunales, nos cuentan los familiares; y más allá de que ellos tengan acceso a una copia del expediente, también se les hace muy difícil, es la misma realidad de un preso político civil”.

¿Habrá un golpe?
Para José Machillanda, coronel (r) del Ejército, es imposible que en Venezuela haya un golpe Estado, porque “se perdió la disciplina, el espíritu de cuerpo, las virtudes y características de cada uno de los componentes de Aire, Mar y Tierra y lo que cunde a lo interno de la organización (FAN) es el desencuentro, sospecha y desconfianza”.

denunciaLa ingobernabilidad militar, que para el doctor en Ciencias Políticas surgió el 11 de abril de 2002 con la huida del fallecido Hugo Chávez, es uno de los principales obstáculos.

Ingobernabilidad militar que es consecuencia de la ingobernabilidad política, caracterizada por la carencia de un liderazgo militar capaz de hacer cumplir con lo establecido en una Orden de Operaciones para lograr la consecución de un objetivo mediante una acción militar”, afirma Machillanda en su artículo Es imposible un golpe de Estado en Venezuela.

La mutación de la Fuerza Armada hacia una organización de funciones administrativas y de partido político también la atan de manos para alzarse, apunta el coronel retirado, porque está concentrada en la comunicación, canalización y expansión del socialismo del siglo XXI.

“Tarea que hoy cumplen los golpistas militares del 4-F de 1992 y los centauros sexagenarios que quieren seguir creyendo en la Patria Grande dirigida por el militarismo perverso y primitivo que creció en la Academia Militar en la década del 70 y que hoy los inutiliza hasta para dar un golpe de Estado”.