Maracaibo, Venezuela -

Política y Dinero

Evans: “Mesa de diálogo está destinada al fracaso”

Jorge y Delcy Rodríguez viajaron a República Dominicana para los encuentros. MUD fue en carácter de observador

jueves 14/09/2017
1:28 AM
  • Isabel Cristina Morán

  • @VersionFinal

  • EFE

Conflicto.

En Venezuela, la palabra siegue siendo conflicto. Y poder.

Nicmer Evans no sabe si esta nueva iniciativa de dialogar entre el Ejecutivo central y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) sea un “pote de humo” o si es para engañar a los venezolanos. Desconoce las condiciones en las que se ha dado e ignora qué pasará después. Pero de lo que sí está seguro el politólogo es de que este encuentro está destinado al fracaso.

La MUD está en República Dominicana “en carácter de observador, no de dialogante (…) Trata de hacer condiciones para las conversaciones”.

Entonces también hay un Gobierno que asegura que quiere dialogar porque quiere hacer creer que es un gran “dialogador”.

—La verdad es que la metodología que se ha usado hasta ahora ha demostrado que la mesa de diálogo es deficiente y que por lo tanto está destinada al fracaso— no duda en afirmar el experto.

Está destinada al fracaso porque ya está comprobado que el PSUV y la MUD, sentados juntos, no tienen voluntad para resolver los problemas del país por medio del diálogo, sentencia Evans.

Su agenda es de poder: Una parte quiere preservarlo y la otra anhela arrebatárselo—, argumenta.

El escenario (I)

En un conflicto están los actores y el objeto de la disputa. El sociólogo y docente jubilado de la Universidad del Zulia, Miguel Ángel Campos, lo expone de esta manera:

—Estamos frente a un Gobierno ineficiente, ilegítimo, que poco a poco fue apelando a la violencia para controlar el poder. Por otro lado, hay una sociedad víctima que no tiene mayores recursos para oponerse o para discutirlo, por eso tomó las calles.

Nicmer Evans lo explica a partir de la polarización:

—No han logrado poner de acuerdo a los sectores polarizados. Mediadores y actores políticos piensan que la única manera es que ellos tengan injerencia a través de la metodología de sentar al Gobierno y a la MUD— arguye.

Aún así, el mundo insiste en sentarlos.

Ayer, el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero y el exmandatario dominicano Leonel Fernández, ambos mediadores del diálogo que promueve la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), se reunieron en Santo Domingo a un día de que se anunciara el contacto entre los bandos en conflicto.

Por el chavismo-madurismo, llegaron Jorge y Delcy Rodríguez. Por la oposición, Julio Borges, Timoteo Zambrano, Manuel Rosales, Luis Florido, presidente de la comisión de política exterior del parlamento.

El diálogo “es una farsa”

La politóloga Ruth Guerrero critica el desconocimiento de la reunión.

Los venezolanos se enteraron por un acto personero del Gobierno francés (…) Como estamos en un escenario electoral, pues las presidenciales son en 2018, no se sabe si es una maniobra más para bajar la presión y el rechazo contra el intento fallido de solucionar el problema económico del país— afirma.

Para ella, por lo pronto, habrá que esperar.

José Mendoza, presidente del Observatorio Político Venezolano, sostiene que el nuevo llamado a diálogo es producto de una petición de actores internacionales: Hasta el Papa Francisco intervino ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) para que intercediera.

Hay otros actores de oposición, como Henry Ramos Allup, secretario general de Acción Democrática, que lo califican como una farsa.

Quienes la califican así son los sectores divergentes. Esos que no quieren otra salida que la salida de Nicolás Maduro—.

Ya lo había anunciado Allup hace días:

António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, está tratando formar un grupo de países que intermedien y garanticen la celebración de un diálogo y el cumplimiento de los resultados.

Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, encabeza la comisión de la MUD que viajó.

Deja claro que no ha dicho “adelante”.

—Para que la negociación reinicie es necesario que se cumplan exigencias— resalta.

La publicación de un cronograma electoral que incluya, además de las regionales, las elecciones municipales y presidenciales, sigue siendo lo primordial. Le sigue la liberación de los presos políticos, el respeto a la autonomía de todos los poderes del Estado y la atención inmediata de la crisis económica y social de la nación.

Florido puntualiza que estos requerimientos deben cumplirse para que la oposición se siente a negociar.

El escenario (II)

La protesta es el mecanismo básico de la sociedad venezolana para hacer llegar su demanda. Para hacerse sentir. Un mecanismo primitivo, para Miguel Ángel Campos, aunque no lo califica, pues la gente no tiene más opción que tomar los espacios físicos y bloquearlos.

Desde 2014, las palabras guarimba, barricada y conflicto se institucionalizaron en Venezuela. Un balance del Ministerio Público publicado en abril de 2014 cuenta 39 fallecidos, 608 heridos y dos mil 285 personas aprehendidas ante los órganos jurisdiccionales. En Zulia murieron dos.

En comparación con las protestas registradas en abril y mayo del año pasado —se contabilizaron mil 227 casos— el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) registra un incremento de 46% en el número de manifestaciones.

La jornada de protesta del primer trimestre de este año —entre abril y julio— también arrojó resultados negros: 137 caídos.

No solo en la oposición hay factores divergentes. Luisa Ortega Díaz, fiscal general de la República destituida, tiene sus objeciones.

—Siento que las conversaciones no solo deben ser entre la dirigencia con más peso (…) También se requiere invitar a otros factores políticos y sociales como la iglesia y las academias—.

De manera que la palabra sigue siendo conflicto.

Por eso Nicmer Evans se pregunta dónde está la gente no polarizada. Él mismo se responde, tras una fugaz reflexión: en la sociedad civil perdida entre pequeños archipiélagos sin conexión.

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