Maracaibo, Venezuela -

Política y Dinero

Erik del Búfalo: “Chávez no puede ser absuelto de esta desgracia”

El académico de la USB califica a la clase política venezolana como “generalmente” mediocre, ignorante y oportunista

martes 15/05/2018
2:28 PM
  • Raúl Semprún

  • @VersionFinal

  • Cortesía

Erik Del Búfalo es referencia en twitter. Conciso, vertical y sobre todo profundo al referirse a la crisis que, en todos los escenarios, afecta a Venezuela.

Doctor en Filosofía de la Universidad de París y profesor titular de Filosofía de la Universidad Simón Bolívar (USB), se mueve en las arenas del pensamiento político. Es nuestro invitado en el Repiqueteo de este domingo.

—Desde la izquierda crítica con Maduro se vende la idea que la tragedia que sufren los venezolanos no se viviría con Chávez vivo. ¿Qué cuota de responsabilidad tiene el padre de la revolución?

—Uno de los graves errores, no solo del chavismo, sino de alguna parte de la “oposición” es el haber separado a Maduro de Chávez y no entender el chavismo como un único y mismo movimiento continuo, con una clara visión a consolidar un autoritarismo creciente, basado en la imposición de un modelo que apunta eventualmente a la consolidación de un modelo totalitario.

El chavismo es uno y solo uno. Chávez fue una pieza fundamental del mismo y como tal no puede ser absuelto de esta desgracia histórica. Eso es tan claro como la luna llena.

— ¿Cree que el chavismo como movimiento ideológico sobrevivirá a esta hecatombe?

—No podemos dejar que ello pase, entre las primeras cosas que debe hacer la República reconstituida está la de una profunda revisión histórica, la de abrir las puertas de la verdad (lo que vemos es apenas las punta del Iceberg) e incluso, ilegalizar ciertas prácticas propias al chavismo como “la hegemonía comunicacional”, la censura, los controles a la economía, el atentando a la división de poderes, el excesivo peso del petróleo a manos del Estado en nuestras vidas.

En realidad, yendo más lejos, habría que crear eventualmente otra Constitución, pues la del 99 no es una verdadera Constitución sino un programa político partisano y colectivista, que no sirve para una verdadera República, sirve para evitarla.

En definitiva, deberemos hacer todo lo posible –y hasta lo imposible– por desmontar las bases objetivas y las condiciones subjetivas que nos llevaron a esta hecatombe y que generaciones futuras no deban pasar de nuevo por esta abyección, por este horror.

— ¿Hay crisis de estadistas en Venezuela? Cuesta ver a una figura en el tablero político venezolano con ese rango, qué opina…

—Los estadistas se producen por las  situaciones. Winston Churchill, alcohólico, decadente, acabado y en el ostracismo, fue llamado para ocupar el cargo de Primer Ministro británico por una jugada política interna del Partido Conservador. Pero la situación y su temple personal, lo llevó a convertirse en uno de los estadistas más grandes de la modernidad. No habrá estadistas hasta que no existan las circunstancias, es decir, los procesos definitivos, o al menos definitorios, de una ruptura. Estoy seguro de que ese estadista, hombre o mujer, ya se encuentra entre nosotros y las circunstancias lo harán emerger como tal.

Dicho esto, hay que advertir también que nuestra clase política es generalmente mediocre, ignorante y oportunista y que gran parte de que eso sea así es culpa de nosotros mismos, los ciudadanos. Por haber dado cheques en blanco, por habernos prestado al chantaje del “¿y tú qué propones?” o de la falsa “unidad” que lo único que logró fue impotencia, desunión y desesperanza.No podemos caer en ese juego y debemos quitarnos las vendas de los ojos para ver a las personas que si valen la pena, aquellas que han sido coherentes y decididas, y que a la postre han tenido razón. Debemos apoyar a esos políticos y ser severos con aquellos que nos han engañado, burlado o traicionado, o que simplemente no dieron la talla.

 — ¿El rentismo petrolero malformó a la sociedad venezolana?

—El rentismo fue la base del problema. Ahora bien, no fue tanto en sí mismo el rentismo como el clientelismo, el populismo y la corrupción que se asociaron a éste. Estas tres últimas características de nuestra cultura política fueron las que en realidad terminaron de pervertir a la sociedad venezolana. La culpa no es del petróleo, el petróleo es una materia prima como cualquier otra, la culpa es de nosotros mismos por no haber sabido que hacer con él y haber preferido la vía fácil y no la vía correcta.

— ¿Si la oposición llega el poder, qué acciones inmediatas debe tomar para garantizar una transición con suficiente oxígeno para garantizar una real transformación?

—Es una pregunta muy compleja. En primer lugar porque uno ya no sabe qué entender por “oposición”. Uno no está seguro ya de que haya, salvo excepciones claras y manifiestas que todo el mundo conoce, una verdadera fuerza opositora. De hecho, estoy convencido de que hay mucha más colaboración o colaboracionismo, lamentablemente, que oposición. En segundo lugar, hay que invertir el orden de las premisas, primero debe venir una transición, que además debe ser rupturista, pues estamos peleando contra todo un sistema perverso y no solo contra un grupo de personas malignas. Luego podrán venir elecciones y una verdadera alternativa democrática, que gobierne a una Venezuela en ruinas y llena de lacras sociales.

— ¿Cuál es su diagnóstico de la Fuerza Armada? ¿Qué debe hacerse para rescatarla?

—Mi opinión es que la Fuerza Armada ya no existe en el sentido clásico. Lo que hay son facciones armadas que obedecen a intereses grupales y que no se guían por una estructura piramidal y meritocrática, como debe ser. La Fuerza Armada para mí está definitivamente descompuesta, además de corrompida como estamento militar. Dicho esto, cabe añadir que no habrá transición sin uso justificado y legítimo de la fuerza, por lo que el acompañamiento internacional, no solo para la transición sino para la ardua reconstrucción del país, luce necesaria e inevitable.

— ¿A su juicio, con qué suceso histórico se puede comparar lo que ocurre en Venezuela?

—Podemos hacer analogías con nuestra propia historia, con Boves y luego con la Guerra federal y las hordas zamoranas de saqueadores. También podemos trazar analogías claras con aspectos de lo que fue el así llamado “socialismo real” del bloque soviético y aún hoy en día en Cuba. Incluso, el chavismo tiene muchos aspectos en común, desde el punto de vista de su visión del mundo, con el fascismo y el nacionalsocialismo y más contemporáneamente con el socialismo criminal de Siria y el socialismo teocrático y antisemita iraní.

no obstante, yo creo que el chavismo es inédito, en su combinación de Estado y crimen organizado, de autoritarismo pero a la vez anomía, de tendencias totalitarias en una situación de Estado fallido. Este aspecto tan inédito y tan contradictorio del chavismo es lo que lo ha hecho tan difícil de identificar cono tiránico por la comunidad internacional que recién descubre sus horrores, y por lo que también ha sido tan difícil de pensar y de superar.

—Háblenos del papel de las redes sociales en el debate de las ideas. En Venezuela hay un debate sobre los “Guerreros del teclado”, que es como tildan a quienes opinan, sugieren y critican las acciones de la dirigencia política venezolana…

—En sentido estricto, en Venezuela quedan pocos medios de comunicación impresos, muy pocos radiales y ninguno televisivo, por lo que es normal de que la gente acuda a las redes sociales para informarse y poder formarse una opinión más allá de la propaganda y las matrices de opinión interesadas. Por fortuna, estas redes existen hoy en día. ¿Te imaginas tener que vivir lo que estamos padeciendo si no existieran las redes sociales? Estaríamos a la deriva, en la más absoluta y abyecta oscuridad.

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