Maracaibo, Venezuela -

Política y Dinero

El “negocio” de vender y comprar dinero efectivo en Venezuela

La escasez de billetes genera un descontrol total de los precios y eso produce una insuficiencia relativa respecto a los bienes que se pueden comprar, explicó el economista José Guerra

martes 24/07/2018
9:12 AM
  • Redacción Dinero/ El País

  • @VersionFinal

  • Archivo Alejandro Paredes

Las gestiones callejeras para comprar dinero en efectivo se consagraron en Venezuela ante la escasez de los billetes. Los ciudadanos adquieren el papel moneda por un costo que cuadruplica y quintuplica su valor nominal, bajo la teoría de adquirir más alimentos y aunque es un negocio ilícito que está prohibido

En un país donde el crecimiento de precios presenta un descontrol sistemático, persisten determinadas transacciones —el pago a jornaleros en fincas, servicios de transporte, el servicio de la gasolina o el importe en algunos estacionamientos— que, con frecuencia, no aceptan pago con tarjeta. También ante la disparidad de precios establecidos en los productos y servicios que varía dependiendo de la modalidad de pago, en transferencia o papel moneda.

La compra de dinero es una gestión que demanda planificación y contactos. Algunas personas, particularmente algunos empresarios, están obligadas a hacer grandes adquisiciones de billetes para determinadas actividades comerciales, sobre todo en zonas rurales en las cuales se presentan problemas permanentes de servicios como la luz, reseñó El País de España.

Otros, procurando pescar en provecho propio en medio del caos, conscientes de que esta es una demanda permanente, se organizan para ofrecer al mercado esos billetes que habitualmente no se consiguen, o que bancos y cajeros automáticos dispensan en remesas cada vez más magras.

El dinero se oferta de manera detallada, a través de contactos, pero en muchas ocasiones en plena calle: en Caracas, entre otros lugares, en el bulevar de Catia, zona populosa obrera del oeste de la ciudad, o en mercados municipales de alta rotación, como los de Coche y Quinta Crespo.

Esta semana, por ejemplo, los pensionados engrosaban kilométricas filas para cobrar sus asignaciones estatales, y tuvo lugar una protesta que se extendió al centro de la ciudad cuando los empleados bancarios les informaron de que no había suficiente cantidad de billetes. Mientras tanto, muy cerca, en la plaza de La Candelaria, algunos vendedores informales ofrecían billetes al triple de su valor nominal.

José Guerra, economista y diputado, exfuncionario del Banco Central, apunta que la compra de dinero, y la escasez de billetes vigente en el país, encuentra su soporte en un rasgo fundamental: la hiperinflación venezolana es la primera que se produce en la era de la digitalización. “Dinero hay”, afirma Guerra. “La emisión descontrolada de dinero es la que provoca el aumento de precios. Lo que no hay es dinero líquido”.

“La hiperinflación activa una demanda descontrolada de moneda nominal. En 2008, por ejemplo, el 33% de la liquidez venezolana se expresaba en billetes. En este momento, el efectivo es el 2%”, explica Guerra.

“La falta de efectivo se asienta en un descontrol total de los precios, y eso produce una insuficiencia relativa respecto a los bienes que se pueden comprar. El Gobierno emitió un billete de 100.000 bolívares con el que se podían comprar, el año pasado, cinco productos de la cesta básica. Hoy, se podría comprar, si acaso, uno”.

 

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