Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Venezuela en caos, por Jorge Sánchez Meleán

Jueves 10/08/2017
9:53 AM
  • Jorge Sánchez Meleán - Economista

  • @versionfinal

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Un día antes de la elección amañada de los integrantes de la Constituyente fraudulenta de Venezuela, la revista The Economist publicaba en su cubierta este titular: “Venezuela en caos”. Se refería la reconocida publicación a la situación económica del país, pero después de lo acontecido el 30 de julio, el caos es también político-institucional. Esto agrava más a lo primero.

La catástrofe económica de Venezuela durante los últimos 18 años, no tiene precedentes en nuestra historia ni en la de América Latina. Nunca un país había sido manejado desde el punto de vista económico con mayor torpeza. Hoy nuestra economía es 35 % menor a la que teníamos en 2013.

El tamaño o fortaleza de una economía se mide por una variable macroeconómica denominada Producto Interno Bruto (PIB), que computa el flujo total de bienes y servicios que produce una economía en un año. Esta variable mide su valor monetario (a precios corrientes) y también la cantidad de bienes y servicios producidos cuando el cálculo se hace a precios constantes.

Según el FMI el PIB de Venezuela hoy, a precios constantes, es 35 por ciento más pequeño que el que teníamos hace cuatro años. En consecuencia, tanto el consumo como la inversión, las exportaciones y también las importaciones se han venido abajo. Y si se computa esa variable en términos per cápita, su disminución es de 40 %, resultado muy poco frecuente en la historia de cualquier economía. Por ello, no es una simple recesión lo que tenemos en Venezuela, sino una verdadera catástrofe.

Según el destacado economista venezolano de la Universidad de Harvard, R. Hausmann, esta catástrofe “eclipsa cualquier otra de la historia de Estados Unidos, Europa Occidental o el resto de América Latina” Durante la Gran Depresión (1929-1933) el PIB per cápita de EE.UU. cayó solo el 28%. Como consecuencia, el ingreso per cápita en Venezuela en 2017 es de menos de 4.000 dólares, menor por lo menos al de once países de América Latina, cuando al finalizar la década de los 70 del siglo pasado, estábamos a la cabeza de la región.

Nuestro Ingreso Nacional, que es la remuneración de los factores productivos de la economía, disminuyó en 4 años el 51 %. Somos el país más endeudado del mundo al relacionar la deuda con el PIB o con las exportaciones. El
nivel de vida de los venezolanos está por el suelo. El sueldo mínimo disminuyó, según R. Hausmann 75 % a precios
constantes. Solo podemos comprar con él, la cuarta parte de los bienes y servicios que comprábamos en 2012. Al dólar libre en alza espectacular, el sueldo mínimo no pasa de 36 dólares al mes, con tendencia a bajar.

La pobreza, según investigaciones conjuntas de varias universidades, aumentó desde el 48 % al 82% los últimos tres años. En medio de este caos económico, con estimaciones de decreciendo del PIB de 12 % en 2017 y de crecimiento de la inflación de 1.000 %, se instala una multitudinaria Constituyente fraudulenta, totalmente incapaz de manejar esta catástrofe de manera racional, justa y técnica. Continuaremos.

 

 

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