Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Venezuela: Un cigarro encendido por las dos puntas, por Manuel Ocando

martes 06/12/2016
6:08 AM
  • Manuel Ocando

  • @versionfinal

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La emisión de nuevos billetes supone el reconocimiento por parte del gobierno de la altísima inflación que golpea el país, el cual se encuentra sumergido en una profunda crisis económica. El Banco Central de Venezuela no ha divulgado datos de inflación en todo el año 2016, pero el Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que los precios crecerán al menos 500 % en lo que resta de año.

La cotización del dólar paralelo repuntó 235 % en los últimos 40 días y cerró este domingo en 4.402 bolívares por dólar, una escalada sin precedentes generada como consecuencia de la escasez de divisas a través de sistemas oficiales como el Simadi, la mayor liquidez monetaria creada por el gobierno y las oscuras expectativas frente a un 2017, que se vislumbra peor desde el punto de vista económico y social.

Mientras la inflación avanza descontrolada superando un récord tras otro, a la población se le restringe para sacar su dinero de los bancos cuando más lo requiere para combatirla. Venezuela cerrará este año ratificando que es líder mundial en el alza de los precios, el FMI estima que la inflación se ubicará por encima del 700 %, mientras que países vecinos, no llegaran al 5 %. La tragedia va mucho más allá de las cifras puesto que los venezolanos se las ingenian para comprar su canasta básica alimentaria, que para una familia de cinco personas ya está por encima de 500 mil bolívares. De tal manera pues, que 80 % del presupuesto de las familias es destinado para la compra de alimentos.

Venezuela presenta indicadores de recesión, como resultado de las políticas negativas de controles por parte del gobierno y también las innumerables expropiaciones realizadas, cuyo efecto en la economía en el pasado eran amortiguados con los ingresos petroleros, mas sin embargo, con el descenso en los precios del petróleo, se ha hecho patente la crítica situación.

Esta era oscura del país, signado no solo por el fracaso económico, sino en el fracaso también en el sector salud, en la conducción de las empresas del estado, en el abastecimiento de alimentos y medicamentos, en la seguridad de las personas tiene como único responsable el llamado chavismo, que luego devino en madurismo. Esta situación desesperante ha enfermado a la población y se perciben en el entorno un mensaje de sensación de que el gobierno es absolutamente impotente para resolver la crisis.

El chavismo, que ha tenido a Chávez como su sumo pontífice desde 1999, año en que los bolivarianos juraron devolver el poder al pueblo, en realidad, lo que le han devuelto es un estado de precariedad, de miseria y de pobreza. El malestar es evidente, como evidente es la decisión del cogollo de engancharse al poder sin importar los efectos y consecuencias a la población, vistiendo el anticuado traje del autoritarismo. Nuestro país está lleno de dificultades, problemas y complicaciones que recuerdan a aquella tristemente célebre frase expresada por un dictador de Haití, que cuando huía de su país se despidió de sus compatriotas diciendo: “les dejo un cigarro encendido por las dos puntas”.

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