Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Universidades en emergencia, por Judith Aular de Durán

miércoles 20/01/2016
11:52 AM
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Si a las secuelas de la economía en inflación le sumamos los desafueros de la delincuencia impune, además de la ausencia de inversión en mantenimiento y mejora de los servicios, obtenemos la mezcla letal que socava el buen funcionamiento de las instituciones.

El comienzo del 2016 no ha sido la excepción en LUZ, luego de la prolongada suspensión de actividades docentes. A partir del once de enero, los núcleos y facultades han reabierto paulatinamente sus puertas, enfrentando un mar de contingencias, desde fallas eléctricas, suspensión del servicio de agua, desmantelamiento y hurtos de equipos, especialmente acondicionadores de aire, tuberías, entre otros.

Es una triste historia que se repite por igual en escuelas, preescolares, ambulatorios, hospitales, universidades. Es el signo de la crisis institucional que acorrala al país y obliga al Gobierno, gremios, estudiantes, familias y comunidades a sumar esfuerzos para salir del estado de emergencia.

Tenemos que restablecer los canales de diálogo y plantear, en unidad, ante el Ministerio de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, el pliego con las demandas institucionales prioritarias.

En el caso de LUZ es urgente rescatar los servicios vinculados con el bienestar estudiantil, como el transporte, comedores y residencias, así como las instalaciones y servicios de apoyo a la academia, es decir bibliotecas, laboratorios y aulas.

Sin embargo, cualquier inversión pasa primero por la respuesta contundente al problema de la inseguridad y el hampa, principal rompecabezas a resolver.

Por supuesto, el diálogo con el Gobierno nacional es la llave que permitirá despejar el camino a las demandas de los universitarios. De parte del Estado se requiere mayor atención y responsabilidad de los funcionarios para avanzar en las soluciones, dejando a un lado la exclusión y la revancha política que tanto daño causa a Venezuela.

Por cuenta de los universitarios debe prevalecer la unidad gremial que haga más fuerte y sólido el reclamo ante el país. La situación de las casas de estudio es crítica y la suma de esfuerzos, ideas y proyectos es la clave para salir del atasco y garantizar que la educación de calidad, de libre pensamiento y acción, seguirá siendo la bandera que distinga a la universidad autónoma venezolana.

 

 

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