¡Unidad, firmeza y fe!, por César Ramos Parra

Los venezolanos estamos librando una dura batalla contra las fuerzas opresoras de un régimen decadente, totalmente corrompido y sin escrúpulos, el cual se ha colocado al margen de la constitucionalidad y el Estado de Derecho.

De nada les ha servido, ni les servirá, la utilización de todos los recursos que da el poder para intentar someter a un pueblo que salió sin temor a luchar irreversiblemente por su futuro y libertad. Esa decisión indeclinable, fundamentalmente de nuestra juventud y en particular, de los universitarios, jamás será vencida, puesto que el alma que impulsa ese movimiento espontáneo, decidido y valiente, no podrá nunca ser derrotado por fuerzas corrompidas y mercenarias que sustentan este régimen. En ese movimiento juvenil está inmerso el espíritu libertario de los jóvenes imberbes que, bajo la conducción de José Félix Rivas, derrotaron el ejército opresor de Boves en la batalla de la Victoria. Esta historia, sin ninguna duda, volverá a repetirse hoy.

La acción aguerrida de nuestra juventud, en todas las ciudades del país, dispuestos a entregar su vida, si fuere necesario, para jugarse su futuro, constituye una decisión indeclinable que contagia a toda la población y ha logrado sacudir la conciencia nacional, la cual ha asumido la disposición definitiva de salir cuanto antes, de este incompetente y corrompido Gobierno. ¡El pueblo ya no tiene miedo!

Como docente universitario me siento orgulloso de nuestros estudiantes. Lamento la pérdida de vidas cargadas de sueños que no merecían un destino frustrado sino, por el contrario, la creación de alegres y excelentes espacios universitarios, con dotación de todo tipo para su formación integral. Todos estamos en el hermoso deber de acompañarles en esta gesta heroica que vienen librando, como lo hiciéramos el pasado jueves con la marcha universitaria de LUZ, integrados con la sociedad civil.

Los venezolanos no tenemos otra opción que luchar hasta vencer y ese momento está muy cerca. De allí que debemos atender tres condiciones para lograrlo:

Unidad efectiva de todos los factores democráticos, para marchar con una sola estrategia frente al régimen. Unidad de propósitos y convergencia de esfuerzos de todos, para alcanzar e ciencia, eficacia y efectividad en nuestros objetivos, que no son otros que restablecer el Estado de Derecho, la constitucionalidad y la libertad como base, para luego relanzar nuestro país hacia el progreso.

Firmeza, sabiendo que no podemos claudicar ante las acciones arbitrarias de un régimen mafioso que solo le interesa mantenerse en el poder, no para servir sino para sumergirse cada día en su lujuria, pretendiendo convertirnos en una sociedad de esclavos. Tenemos que avanzar sin temor y hacer retroceder a las fuerzas opresoras del régimen y resistir, conforme a lo establecido en el artículo 350 de nuestra Constitución.

Fe, puesto que Dios está con nosotros por ser las fuerzas del bien y para él no hay imposibles. Moisés con tan solo un cayado, por voluntad del Señor, sacó de la esclavitud al pueblo de Israel, derrotando al poderoso ejército del faraón. Buscamos la libertad, la justicia, la paz, el progreso y bienestar para nuestro pueblo. No podemos dejarnos abatir por la desesperanza. No hay tiempo para el cansancio. Hay que mantener sin tregua una lucha dura hasta el final, la cual debemos librar todos, con la seguridad de que el premio a la constancia es la victoria.