Una designación enaltecedora, por César Ramos Parra

He decidido aceptar la propuesta del Dr. Oscar Belloso Medina, rector fundador de la URBE para colaborar con esa Universidad desde el cargo de Vicerrector Académico. Dicha invitación me resulta altamente honrosa la cual agradezco desde mi corazón, no sólo por la con anza que en mí se deposita, sino por cuanto me da la oportunidad de ampliar mi experiencia gerencial y académica y de retribuir con mis servicios a una institución que me brindó la oportunidad de realizar en ella la Maestría en Gerencia de Proyectos de Investigación y Desarrollo, el Doctorado en Ciencias Gerenciales, el Postdoctorado en Gerencia de las Organizaciones y de cuyo plantel docente he formado parte, como profesor de postgrado.

De esos estudios, convertidos en tesis de grado, que permitieron analizar con rigor científico nuestras universidades como organizaciones, con miras a formular un gran proyecto para superar su agotado modelo, surgió, con la participación invalorable de mis asesores tanto de LUZ como de URBE, la oferta de la Universidad de Servicio. Pero, no bastaba convertir en libros una propuesta para ganar mérito académico y cuyo destino final, fuese el de engrosar los estands de las bibliotecas.

Esa teoría había que construirle viabilidad para hacerla útil. De allí, que desde el año 2008 iniciamos un trabajo ininterrumpido para darle forma a un gran movimiento conformado por profesores, estudiantes, empleados, obreros y egresados con la participación de actores externos identi cados y preocupados por nuestra Universidad del Zulia, el cual hoy en día está consolidado. Ese movimiento que lo hemos denominado Uniserluz, agrupa a diversos líderes de las más variadas tendencias políticas, ideológicas, religiosas, gremiales, constituyéndose en un gran espacio inclusivo, expresivo del espíritu universitario, portador de un gran sueño convertido en propuesta tangible, que se levanta como la opción innovadora, transformadora, de cambio, para impulsar el nuevo paradigma de la universidad del siglo XXI, fundamentado en principios de calidad, innovación y responsabilidad social, pero que, de manera simultánea y específica, aspira darle respuestas concretas a los problemas que agobian a LUZ, como consecuencia en ella, de la pérdida de principios y valores, crisis de gobernabilidad, graves problemas de tipo gerencial, entre muchos otros, que reclaman el surgimiento de un nuevo liderazgo institucional.

Es por tanto, un movimiento al servicio de una idea y no, subordinado a la aspiración de cualquiera de sus líderes, entre los múltiples que posee. La nueva responsabilidad que asumo con entusiasmo y con la aquiescencia de los líderes de nuestro movimiento, no me releva por tanto, de mantenerme en el cumplimiento de mis deberes para con el mismo, con sus integrantes y sobre todo, con LUZ. Estamos en el deber de hacer de esta trinchera de lucha, una esperanza exitosa que conquiste la confianza y el corazón de cada uno de los miembros de la comunidad universitaria de buena voluntad, para dirigir la institución y llevarla al sitial que ella merece. Por ello, es momento propicio para intensificar el trabajo y para que nuevos líderes y movimientos que hemos estado esperando, sumen su esfuerzo ahora a este gran proyecto y asuman un rol protagónico y de relevo en la conducción del mismo.

Un movimiento como Uniserluz debe trascender a sus líderes, puesto que son corrientes que nacen, no para buscar el poder, por el poder mismo, sino que están llamados a crecer y desarrollarse con un ideal al cual servir, una causa por la cual luchar y un compromiso que cumplir.

El supremo y principal objetivo que nos ha congregado está claro: “el rescate y la transformación de LUZ”, por lo cual, no abandonaremos, aún desde otras posiciones, los avances que hemos logrado en LUZ para impulsar su cambio y transformación. El compromiso continúa. Trabajaremos arduamente en URBE para contribuir a su avance como institución educativa fundamental para el desarrollo regional, conforme a la exitosa línea estratégica que la ha llevado a conquistar espacios en el exterior.

En definitiva, la Universidad, sea oficial o privada, es una sola. Sus estudiantes son nuestros mismos jóvenes, provenientes de diversos estratos que buscan formarse integralmente y sus actividades de postgrado, investigación y extensión, se enmarcan dentro de una visión de calidad, innovación y responsabilidad social, como debe corresponderse con las universidades de hoy.