Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Recuperar la confianza, por Antonio Pérez

miércoles 20/06/2018
12:09 PM
  • Antonio Pérez

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En Venezuela necesitamos urgentemente recuperar la confianza en el país, en las instituciones, en las leyes, en los poderes públicos, en la Fuerza Armada Nacional,  en los gobernantes, en los líderes de la oposición  y en nosotros mismos. De no hacerlo, seguiremos hundiéndonos en la anomía, y en esa especie de desesperanza cada vez más generalizada que está robándonos el coraje y la capacidad de reaccionar para salvar el país y enrumbarlo por los caminos del progreso, la dignidad y la paz.

No podemos acostumbrarnos y resignarnos ala ineficiencia, a las limosnas, a los apagones, a la ausencia de medicinas, a la escasez de casi todos los productos esenciales,  a la impunidad, a la anarquía, a la inflación y especulación que aumenta los precios sin control, a los abusos de poder, a las mentiras y promesas falsas, a la inseguridad que todas las semanas  mata decenas de compatriotas. ¿Cómo es posible que varios  millones  de compatriotas se hayan ido de Venezuela o estén planificando irse para garantizarles la comida a los hijos y porque aquí no ven futuro?  Lo más grave del caso es que al Gobierno no parece importarle esta terrible hemorragia de capital humano, y ese enorme dolor que supone la ruptura de las familias.

La pérdida de la confianza se asienta y se sostiene en la pérdida de la dimensión ética. En Venezuela se ha impuesto la inmoralidad y el cinismo. Estamos adormecidos por discursos grandilocuentes que no son acompañados por acciones y políticas coherentes. Si un buen sistema económico se sustenta sobre un sistema político estable, la buena política se sustenta sobre un capital de confianza que debe, a su vez, construirse sobre reglas claras  y conductas éticas. Pero estas escasean cada vez máspuescada día se impone la antiética y la inmoralidad más desvergonzada.

La reciente actuación del Consejo Nacional Electoral, que una vez más, demostró ser un instrumento servil del poder, es una expresión evidente de que la política es meramente un ejercicio de vivismo y manipulación.Frente a la grandilocuencia discursiva, vemos cómo se impone la política mezquina, que busca esencialmente las conveniencias personales y grupales. Resulta de un gran cinismo escuchar a todos los voceros del Gobierno decir que las superescuálidaselecciones fueron una demostración de civismo y de participación democrática

¿Qué debemos hacer para recuperar la confianza? No es tarea fácil. La confianza toma tiempo en ser construida y muy poco en ser destruida. Pero es urgente que trabajemos por recuperarla, si queremos en verdad salvar a Venezuela.  Recuperar la confianza en las instituciones pasa por cumplir la Constitución y exigir estándares éticos más altos a los que quieren representarlas públicamente.

Es hora de que los poderes públicos, las instituciones y la  Fuerza Armada Nacional empiecen a dar muestras concretas y evidentes de que están al servicio de la constitución y de la nación y no del  proyecto de unos pocos que siguen destruyendo  a Venezuela. Y desoigamos de una vez los cantos de sirena de los mesías populistas y excluyamos a todos aquellos sospechosos de corrupción, de conductas inmorales o que asumen la política como un medio para figurar y aprovecharse y no para servir al  país.

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