Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Primarias, abstención y victoria, por Douglas Zabala

jueves 07/09/2017
2:23 AM
  • Douglas Zabala

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Si algo ha caracterizado al liderazgo opositor ha sido la facilidad con que cambia de estrategia, en su afán por intentar de salir del gobierno antes de que el gallo cante tres veces. Desde los días del paro petrolero y el llamado sin retorno a Miraflores hasta la última convocatoria al boicot electoral que pondría fin a la constituyente, los líderes de la oposición en su versión Coordinadora Democrática y ahora Mesa de la Unidad Democrática, han variado sus objetivos políticos tantas veces como sus deseos de salir ¡YA!  del gobierno; eso si, sin darle explicación alguna a sus seguidores de las ofensivas y retrocesos, como si quienes sufren los embates de sus dislates, fuesen contratados para una marañita rapidita y no el pueblo mismo.

No hay que hacer leña del árbol caído, pero ya bastantes ramas y hojas han ardido en estos avatares colmados de errores. Nadie debe olvidar los estragos realizados por las corrientes abstencionistas dentro del concierto opositor; ellas se han alimentado del discurso radical, “del Chávez y ahora Maduro vete ya”.  Recordar, siempre será útil, los llamados de no ir a votar en las parlamentarias del 2005. De aquellos polvos son estos lodos de supra poderes asfixiantes que todavía se pavonean en el TSJ, CNE, Fiscalía y Contraloría Nacional. También del llamado a descargar la arrechera con su consabido recule, nos vino la abrumadora abstención en las elecciones municipales del 2013 cubriendo de rojo el mapa político del país.

No deja de tener razón la cantaleta oficialista en cuanto a que la Constituyente trajo la paz, la gente no es tonta y sabe que los objetivos no se cumplieron.  Ni se pudo evitar el fraude y tampoco Maduro se fue de Miraflores; esas son verdades tan grandes como los equívocos cometidos y no reconocidos por quienes se abanderaron de estas iniciativas políticas. Ahora bien, será pertinente insistir machaconamente en la autoflagelación y no buscarle salida al marasmo creado; es evidente que no, hay que seguir adelante asumiendo como la mejor autocritica, el no regresar nunca a las posiciones vanguardistas, de pretender sustituir la participación ciudadana por la acción heroica del radicalismo individualista.

No todo está perdido y me opongo rotundamente a repetir la predica desmoralizante de que nuestros esfuerzos por salir de Maduro a través de las luchas de calle fueron en vano. Después de los 120 días de intensos combates populares, tenemos a un gobierno acorralado y aislado internacionalmente, por los graves crímenes cometidos en las protestas y por tener repletas las cárceles venezolanas con prisioneros por causas políticas. El fraude constituyente se le ha convertido en un espanta pájaro, intimidando a quienes ellos consideran sus enemigos, pero sin la fuerza institucional para cambiar ni a un solo representante de los poderes públicos. No en balde, sus primeros 30 días se le han ido como si no existiesen.

Se avecina una nueva coyuntura política, la misma es una conquista de las protestas en estos últimos cuatro meses, ofrendada incluso con la sangre de nuestros jóvenes asesinados. El gobierno se ha enredado al adelantar las elecciones regionales. La MUD con acertada sagacidad ha resuelto participar y, debemos acompañar masivamente este nuevo llamado al redil de la participación, pacífica, democrática y electoral, por ella se inició esta lucha. Solo a Maduro le interesa el lamento y la ira contra las elecciones de gobernadores. Ellos juegan a que, por ese camino de rosas, tendido por el abstencionismo desmoralizante, volverán como en el 2012 a ganar la mayoría de las gobernaciones del país.

En estas primarias para designar al futuro candidato a la gobernación de la oposición el enemigo a vencer es la abstención y, quienes se anden frotando las manos porque una alta dosis de este perverso fenómeno, les pueda ayudar a ganar la contienda candidatural interna, están echándole gasolina al fuego. Las maquinarias electorales son útiles tan solo para evitar fraudes. La participación masiva de la sociedad civil en las primarias de la MUD debe ser la antesala de la gran victoria contra Nicolas Maduros y todos los candidatos impuestos a dedos al activismo del PSUV. Nuestro enemigo es la abstención y ese es el punto.

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