Maracaibo, Venezuela -

Opinión

El premio, por Jaime Kelly

viernes 23/09/2016
10:15 AM
  • Jaime Kelly - Sacerdote

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Dice la Palabra de Dios: “Preocúpense por las cosas de arriba, no por las de la tierra” Col 3,2. Con este versículo de la Carta a los Colosenses, quiero ilustrar una hermosa anécdota en la vida del gran santo Don Bosco, quien se destacó en la formación y educación de los jóvenes, basada en el razonamiento, la fe y la amabilidad. Era un hombre de Dios, muy mariano y muy conocido por su buen humor”.

“Se cuenta de él que un día recibió la visita de un señor que le dijo: “Usted, don Bosco, tiene sueños visionarios, usted es un santo y vengo a preguntarle, ¿qué números debo comprar?, porque quiero ganar el premio gordo de la lotería”. Don Bosco le respondió: “Eres afortunado; anoche soñé con el número 7, con el 10 y con el 14”.

El señor le contestó: “Gracias Don Bosco, ahora mismo compro esos tres números en la Agencia de la Lotería Nacional”. “¿En la lotería Nacional?”, –replicó el santo– . “¡No, mis números tienen que ver con la Lotería del cielo!”, aclaró. “¡No entiendo!”, repuso el hombre, contrariado.

Don Bosco, riendo y con tono familiar, precisó: “Es muy sencillo: el siete son los sacramentos que debes recibir; el 10, son los Mandamientos, que debes cumplir, y el 14, son las obras de Misericordia (siete corporales y siete espirituales), que debes ejecutar con tu prójimo.

Cumple todo esto y sin duda, ganarás el premio mayor: la vida eterna”. Hermanos, hemos de destacar tres verbos dentro de esta hermosa y graciosa anécdota: “Recibir, cumplir y ejecutar”. “Recibimos” por Gracia de Dios, los Sacramentos, que son acciones a través de los cuales Jesús sigue encontrándose con los hombres para salvarlos.

“Cumplir” los mandamientos es la garantía de vida del cristiano, realizando la voluntad de Dios en su vida. “Ejecutar” las obras de Misericordia, tanto espirituales como corporales, es vivir el amor, la compasión y la caridad que son frutos de santidad y denotan la presencia actuante del Espí- ritu Santo en el corazón del cristiano.

Viviendo de esta manera, tenemos asegurado el “Premio” de la vida eterna. En Jesús tenemos el modelo para nuestra vida. El Señor vino al mundo para cumplir la voluntad del Padre Celestial. Recibió e instituyó los sacramentos para enseñarnos, para quedarse en nosotros, a través de ellos y continuar su obra de salvación en nosotros.

Durante su vida pública ejecutó, realizó obras de Misericordia para resaltar el mandamiento del Amor. Nos dice la Palabra de Dios: …“Entonces, le preguntaron: ¿Qué tenemos que hacer para trabajar en las obras de Dios? Jesús respondió: “La obra de Dios es esta: creer en aquel que Dios ha enviado”. (Jn 6, 28 y 29). Luego agregó: “En verdad les digo: El que cree tiene vida eterna (Jn 6,47)”.

Hermanos, creer en Jesús y creerle a Jesús para vivir para Dios a través de Él, es tener asegurado el Premio Mayor de la Lotería Celestial. Son muchos los afanes para obtener los bienes materiales en esta vida, que es “pasajera” y vivir cómoda y placenteramente, pero son muy pocos los esfuerzos, las prácticas y sacri cios para vivir la vida “eterna”.

En Jesús tenemos el modelo para nuestra vida. El Señor vino al mundo para cumplir la voluntad del Padre Celestial. Recibió e instituyó los sacramentos para enseñarnos, para quedarse en nosotros, a través de ellos y continuar su obra de salvación en nosotros.

Imitemos a Jesús en quien el Padre tiene sus complacencias y Él se complacerá también con nosotros. Jesús nos dice: “Para ir donde yo voy, ustedes, ya conocen el camino “ (Jn14,4) Y agrega: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6). Sólo Él es el camino para llegar al Padre y disfrutar la vida eterna, es decir, el “Gran Premio”. Amén.

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