Maracaibo, Venezuela -

Opinión

PDVSA: Saqueo, corrupción y destrucción, por Manuel Ocando

domingo 10/12/2017
3:07 PM
  • Manuel Ocando

  • @versionfinal

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El inútil, inoperante y corrupto socialismo del siglo 21 y su sainete de revolución bolivariana ha sido prodiga en la creación de ridículos y grotescos disparates, así como también de extravagancias dignas de los mayores descalificaciones nacionales e internacionales que pasaran a formar parte de los anales de la historia universal de la vergüenza, la vileza, la ruindad y el oprobio.

Los medios de comunicación nos informan diariamente de los enriquecimientos repentinos de personeros del régimen. Un grueso e importante pedazo de la renta petrolera ha ido a parar a las cuentas bancarias, suyas o de sus testaferros, en países denominados paraísos fiscales. Las denuncias y acusaciones que se hacen sobre la corrupción se apoyan en pruebas que ya se han procesado judicialmente y que el mismo régimen ha reconocido sin desparpajo alguno.

Venezuela ha tenido muchos gobiernos corruptos, como podemos confirmarlo haciendo un breve repaso por nuestra historia republicana, pero el actual régimen se ha caracterizado por un rasgo particular muy importante a simple vista, el haber prácticamente adoptado la corrupción como política de Estado.

La crisis económica, financiera y humanitaria que atraviesa el país está causada, no solo por la ineptitud e incompetencia de la clase gobernante sino también por la malversación grosera de una buena parte de la riqueza petrolera que se ha entregado a políticos y amigos del gobierno, convirtiéndose en el peor saqueo que se haya cometido a las arcas públicas. Actualmente, el país está presenciando en forma asombrada, el escándalo de la gigantesca corrupción que se ha destapado en PDVSA, hasta el punto de que el propio régimen ha tenido que admitirla, aparentando condenarla, como si no fuera su propia obra, siendo permisivo y tolerante en una modalidad disimulada y encubierta.

El régimen chavez-madurista además de permitir la corrupción y el saqueo de PDVSA, consintió también la politización de la empresa desviándola de su verdadera misión y promoviendo la desinversión en la misma. Las consecuencias no han podido ser más funestas. En el año 2001 PDVSA producía 3.267.000 barriles por día, con 69.284 trabajadores (40.955 propios y 28.329 contratados). En octubre de este año, según la OPEP, la producción de crudo fue de solo 1.863.000 barriles por día y el número de trabajadores, según Informe PDVSA 2016, es de 164.370 trabajadores (110.648 propios, 22.679 contratados) y 31.043 que laboran en actividades no petroleras. Además, las refinerías están deterioradas, la empresa excesivamente endeudada e importando actualmente petróleo y gasolina. De tal manera pues que PDVSA, la segunda mayor empresa petrolera del mundo hasta el año 2002, según Petroleum Intelligence Weekly, ha experimentado una destrucción masiva.

Es indudable que el modelo comunista fracasado en todas partes del mundo en donde se ha implantado, también ha fracasado en Venezuela, un país rico y petrolero.
En los momentos actuales los venezolanos estamos pagando con sangre sudor y lágrimas la absurda estupidez de esta alocada y corrupta revolución que nos lanzo por el sendero del hambre, la pobreza y la miseria. Con el saqueo, la corrupción y la destrucción de PDVSA, Venezuela ha recibido una mortal herida en el corazón de la patria.

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