Maracaibo, Venezuela -

Opinión

¡Muerto antes que preso!

domingo 21/05/2017
11:30 AM
  • César Ramos Parra

  • @versionfinal

  • Archivo

La protesta y la resistencia del pueblo en la calle arrecia y no se detendrá, puesto que la inmensa mayoría de la población se ha concienciado de que nos estamos jugando nuestro destino y el de nuestros hijos, nuestra libertad dada por Dios a todos y cada uno de los hombres y sobre todo, nuestra aguerrida y valerosa juventud está exclamando con su comportamiento, que es preferible morir de pie que vivir de rodillas.

Simultáneamente, vemos una camarilla gubernamental cada vez más agresiva, pero más arrinconada, sin pueblo, solo sustentada y defendida por soldados que una vez juraron colocarse siempre al servicio del pueblo, pero también, por mercenarios que han segado la vida de muchos compatriotas.

El Gobierno está entrampado en su laberinto y sabe, a ciencia cierta que al perder el poder, tendrán que rendir cuenta, ante los organismos de justicia nacionales e internacionales por sus desafueros, la corrupción, la destrucción de un hermoso país convertido en ruinas, la traición a la patria al subordinarnos al Castro-comunismo y el narcotráfico, delitos de lesa humanidad y violación de los DD. HH., siembra de odio en la familia venezolana y su división.

Los responsables de tales delitos parecieran exclamar: “Muerto antes que preso”. Esa es la realidad por la cual, se niegan a aceptar cualquier escenario que los conduzca a la pérdida del poder.

Por ello: bloquearon el revocatorio, hicieron fracasar el diálogo, no aceptan la medición electoral, puesto que están totalmente conscientes del rotundo rechazo popular. ¡Están descubiertos y a nadie pueden engañar! La sociedad democrática venezolana no puede dejarse abatir por la desesperanza.

Debemos librar nuestra lucha, a tenor de lo pautado en el artículo 350 de nuestra Constitución, de manera pacífica, con la moral en alto, sin tregua pero sin cansancio, despertando el compromiso de quienes permanecen indiferentes y abrazando, desde ya, con fraternal afecto, a quienes pudieron acompañar al Gobierno y hoy quieran sumar su esfuerzo a la reconquista de la patria, que es de todos.

El movimiento opositor venezolano es y debe ser pacifista; deslindarse y repudiar a quienes destruyen el ambiente o los bienes públicos, puesto que eso es vandalismo y puede ser un mecanismo utilizado para desacreditar nuestra legítima protesta.

Cada día, el escenario favorece a la sociedad democrática venezolana. El respaldo internacional a nuestra lucha por la democracia, la libertad y el restablecimiento del Estado de Derecho, se acrecienta cada vez más, con los apoyos públicos de pueblos, gobiernos y organismos internacionales, quienes han logrado percibir claramente que esta camarilla gobernante no responde a criterios político-ideológicos, sino a grupos e individuos motivados exclusivamente por su vorágine de poder.

Por las razones expuestas, no hay motivo para la desesperanza. Vamos por el camino correcto y debemos profundizar, en todos y cada uno de nosotros, la unidad de esfuerzos y propósitos, la rmeza y perseverancia en la lucha y fundamentalmente, la fe en el Señor, quien nunca abandona a sus criaturas y nos ayudará nalmente a alcanzar la victoria y recuperar a Venezuela.

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