Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Los “santos huevos” de Jorge Arreaza, por Werner Gutiérrez

viernes 05/01/2018
9:36 AM
  • Werner Gutiérrez

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El 11 de noviembre de  2105, Jorge Arreaza, para ese momento vicepresidente de la república anunció “el precio justo del cartón de 30 huevos será 420 bolívares”. Al momento de su alocución, el pueblo venezolano aun tenía acceso en mercados y abastos a este nutritivo alimento, no obstante, la industria avícola comenzaba a mostrar las consecuencias negativas de la política económica – agrícola del gobierno. Veníamos de registrar en el 2012 una producción de 17.067.755 de cajas de huevo de 360 unidades, mientras que al cierre del 2015, la producción nacional cae a 15.706.476 cajas.

 

La escasez de medicinas veterinarias y de materia prima para la formulación del alimento balanceado, así como los constantes incrementos de los costos de producción, empezaba a colocar a las granjas avícolas en una situación desfavorable. El gobierno, lejos de rectificar, insistió en imponer absurdos controles de precios vía decreto, generando profundas distorsiones con consecuencias negativas extremas, tanto a la cadena avícola, como al consumidor.

Para el 2015, el cartón de 30 unidades era adquirido por el venezolano entre 900 a 1.200 bolívares, dos años después, el precio, si tiene la suerte de encontrarlo, varía entre 220 y 300 mil bolívares. La razón de este incremento, es que el costo de producción de una caja de huevos para el avicultor venezolano, en aquel año era de 9.000 bolívares, mientras hoy, ese mismo productor requiere invertir 1.8 millones de bolívares, para lograr esa misma caja de 360 unidades. Al analizar en detalle el aumento en la estructura de costos encontramos que el precio del saco de alimento subió de 5.500 a 1.0 millón de bolívares, mientras el adquirir una pollona, para el reemplazo de las gallinas ponedoras, pasó de 3.500 a 370 mil bolívares.

La avicultura venezolana está al borde de un cierre definitivo. La población promedio mensual de gallinas ponedoras activas para el 2015 era de 20.080.000, para noviembre del 2017 apenas alcanzamos una población de 10.553.000 aves. Como lo indique, en 2015 la producción de huevos fue de 15.706.476 cajas, mientras en el periodo enero – noviembre del 2017, fue de apenas 7.816.557 cajas de 360 unidades (datos de Federación nacional de avicultura de Venezuela), es decir, la caída en la población de gallinas y producción de huevos, alcanzó el 50 % en solo dos años.

El Socialismo del siglo XXI insiste en destruir la “gallina de los huevos de oro”,  ese sector agroproductivo privado que con valentía y coraje aun produce 8 de cada 10 kilogramos, de los pocos alimentos que se obtienen en el país. Lastimosamente, de no producirse un cambio de rumbo, la caída en la población de gallinas ponedoras y producción de huevos será aun más drástica en el 2018. Sin embargo, no se alarme, si ocurre un milagro, quizás usted podrá tener acceso a los “santos huevos” de Arreaza, o con mayor suerte, recibir huevos de los gallineros verticales “construidos” por Hugo Chávez.

 

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