Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Las lecciones de la lluvia, por Francisco Arias Cárdenas

miércoles 04/05/2016
6:26 PM
  • Francisco Arias Cárdenas - Gobernador del Zulia

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Por primera vez desde hace seis meses, cayó sobre el casco central e histórico de la ciudad un aguacero alegre y copioso, con el amanecer del sábado pasado, momentos antes de la llegada de la reliquia –la propia tablita de la renovación milagrosa de la Virgen de Chiquinquirá– al Palacio de Gobierno, con motivo de los cincuenta años de la Arquidiócesis de Maracaibo. Fue un momento profundamente emotivo: allí le pedimos a la Patrona celestial de los zulianos la bendición de la lluvia para todo el país, para superar la crisis ocasionada por la severa sequía que nos ha azotado, la más fuerte en los últimos cuarenta años.

Dios premia la constancia, el esfuerzo y la fe: luego de la celebración, por la tarde, fuimos a entregar a 500 familias sus apartamentos de la GMVV en la COL, con el vicepresidente Aristóbulo Istúriz. Así los sumamos a las 106.000 viviendas construidas en el Zulia en los últimos cinco años. Y es que tenemos que unir a las oraciones, el trabajo sin descanso por el bien común. No es momento de distracciones. Y sí, de meditar para incorporar a nuestro hacer cotidiano, como gobierno y como ciudadanos, los cambios de conducta, los avances científicos y éticos necesarios para revertir los daños ocasionados a la Madre Tierra en su equilibrio, que son la causa de estos eventos extremos que estamos padeciendo.

En los dos últimos siglos, y particularmente por las exigencias de los países altamente industrializados y con prácticas depredadoras, el ser humano ha contaminado el aire, desertifícado cuencas hidrográficas, desviado ríos y convertido lagos y bahías en vertederos de basura.

La Tierra no tiene límites entre uno y otro ecosistema; los efectos de la contaminación y destrucción de hábitats impactan a toda la Humanidad. Por ello, conscientes de que estamos en la encrucijada para garantizar la supervivencia de la vida en el planeta, se impone la evolución de la conciencia de cada uno, centrándonos en hacer el bien, con inteligencia y disciplina, para tener un mundo más saludable, pacífico y justo.

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