Maracaibo, Venezuela -

Opinión

La navidad: tiempo de esperanza y reflexión, por Judith Aular de Durán

martes 19/12/2017
8:04 AM
  • Judith Aular de Durán

  • @VersionFinal

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Llegó la Navidad. Una fecha esperada por la humanidad para evocar aquel momento del nacimiento del Mesías, en el viejo establo de Belén.

Las pascuas de la Natividad son días para la renovación interior y la superación individual y colectiva. Es celebrar el nacimiento de Jesucristo que trae la vida y la posibilidad del cambio, de enmendar y renacer.

También es tiempo de acrecentar la esperanza, a pesar de los malos augurios. Es enfrentar las fallas y tropiezos con el su ciente arrojo para mejorar el futuro y enfrentarlo con ánimos y fuerza. Es el tiempo de la esperanza que renueva en la humanidad la certeza de que los mejores días están por llegar

Recordemos que el verdadero valor de la Navidad, su sentido más profundo, no es recibir sino compartir y si lo hacemos en familia ese gozo se hace mayor.

Este año ha sido difícil para todos los venezolanos, pero se mantiene la esperanza latente de continuar adelante en la búsqueda incesante de los objetivos propuestos.

Los escenarios exigen a cada ciudadano un mayor compromiso para revertir los pronósticos negativos. No podemos asumir la actitud del pesimista que está atento a los malos designios y hace poco por enfrentarlos. Además, junto a las tradiciones y la evocación por el pasado, la Navidad debe motivarnos a las buenas acciones.

Que la fe y la unión que nos caracteriza como venezolanos perdure en el tiempo y nos permita seguir alcanzando éxitos para que desde la

Universidad del Zulia (LUZ) podamos seguir adelante, ya que como universitarios que somos, tenemos que tener presente que es posible construir la paz y el amor en todos los seres humanos para alcanzar los valores de equidad, justicia y libertad que tanto aspiramos.

En estos tiempos navideños, el momento es perfecto para volver a descubrir los verdaderos valores, recordar y disfrutar las cosas que hiciste bien a lo largo de todo el año; basta sólo cinco minutos para reflexionar y entender que todo lo que necesitamos está dentro de nosotros, porque las mejores cosas de la vida se sienten con el corazón.

En estas estas yo pido para todas las familias venezolanas y en especial, la universitaria, una dulce, alegre y verdadera Navidad, que la bendición de Dios sea derramada sobre ustedes y que los mejores regalos sean las sonrisas que puedan compartir con sus seres queridos.

Son mis más sinceros deseos desde el Vicerrectorado Académico de LUZ. ¡Adelante Venezuela!

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