Maracaibo, Venezuela -

Opinión

La MUD y el arte de mentir, por Hugo Cabezas

lunes 06/06/2016
5:05 AM
  • Hugo Cabezas

  • @versionfinal

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Alo largo de estos diecisiete años, este paupérrimo oposicionismo venezolano, ha hecho de la mentira su arte, su bandera, con la mentira ha logrado sobrevivir, la mentira es su divisa. Ha convertido la mentira en una cultura, enraizada en lo más profundo de su ser; ello, le ha llevado a asumir conductas psicóticas, se cree dotada de una superioridad intelectual sobre el resto de los venezolanos. Por eso, cuando miente lo hace con tanta facilidad. Quién miente, finge, engaña, oculta su propio ser, desprecia y atropella a los demás, siempre anda ocultando algo, desdobla su identidad. Por ello, no hay “mentira piadosa”. La mentira, no puede ser interpretada o analizada con un juicio de valor. La mentira es un problema ético. Platón, cuando nos habla de la ética de la banda de ladrones, en sus Diálogos, de ne la mentira como un acto para justificar una conducta.

Cuando uno revisa el comportamiento político del oposicionismo, llega a la conclusión de que han hecho de la mentira su principal arma. Organizaron y ejecutaron el golpe de estado del 2002, el paro empresarial y el paro petrolero; gritaron fraude, en diecinueve procesos electorales; organizaron la invasión de paramilitares colombianos a territorio venezolano, organizaron y dirigieron las guarimbas, han programado los más diversos actos de desestabilización antidemocrática; desde el mismo año 1999, han desconocido y violado la Constitución Bolivariana; están aliados con Uribe y sus paramilitares, con Aznar y su partido de corte falangista, con el sionismo israelí; el Departamento de Estado de los Estados Unidos, a través de la NED y la USAID, les sirven de directores políticos y son sus principales financistas; el Comando Sur y los Halcones de EE. UU., son sus principales asesores; utilizan un lenguaje rebuscado, le cambian el sentido a las palabras; viajan al exterior y despotrican contra la Patria; el pueblo les hiede, son racistas, excluyentes y xenófobos. Prometieron que acabarían con las colas, el desabastecimiento, la especulación y el bachaquerismo. Que en seis meses sacarían al presidente Maduro (es decir, al pueblo) del poder. Sus últimas mentiras son de novela: plantearon tarde y mal el referéndum, como caso único en el mundo piden con urgencia la intervención militar yanqui contra su “propio” país. Pidieron al monigote Almagro, la activación de la carta democrática y los pueblos de nuestra América les dieron una paliza. A lo interno golpean mujeres policías, están conectados a bandas del crimen organizado. En todo ello han estado y están, pero, lo niegan. Y, al negarlo, mienten. Como buenos discípulos de Goebbels, sus mentiras la repiten mil veces. Pero esta fábula se les acabo. No entendieron que la “mentira tiene patas cortas”, que el venezolano no es pendejo. Por ser un oposicionismo mentiroso, el respaldo electoral que les brindó la población en diciembre pasado se les viene tornando un en rechazo longitudinal.

 

 

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