Maracaibo, Venezuela -

Opinión

La historia los condenará, por Hugo Cabezas

lunes 27/02/2017
6:44 AM
  • Hugo Cabezas

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Así como la Historia, con mayúscula, ha absuelto a tantos líderes, como al grande Fidel Castro, entre otros que se han propuesto transformar el mundo para hacerlo más vivible, donde reine la justicia social, donde exista una verdadera democracia, donde la libertad no sea un comodín, donde la igualdad sea real y no una quimera. Así mismo, la historia condenará a quienes se han opuesto, y se oponen, a dicha transformación de las sociedades. Y es que, siendo que: “El objetivo de la historia no es hacer revivir el pasado, sino comprenderlo”, como diría el historiador francés Pierre Vilar, esa comprensión de los procesos históricos termina haciendo de la historia un juez, tal vez, un juez inclemente, porque es un juez de los hechos sociales, políticos, económicos y culturales de los pueblos. Y aquí sí es verdad que aquella máxima jurídica de que a “confesión de partes, relevo de pruebas”, se hace una verdad incuestionable.

El oposicionismo en Venezuela será condenado por la historia. Y lo será, no solo por su mediocridad política; sino que, lo será porque en su afán de hacerse del poder no ha tenido escrúpulos. No ha calculado el daño que le ha hecho a la Patria. No solo con su permanente conducta desestabilizadora y golpista, sino con su permanente campaña de descrédito de la nación que los vio nacer, en los más diversos escenarios.

En ello, tienen tiempo. Su a rmación recurrente es: “Venezuela es un país invivible, vivimos en un caos, que nos estamos matando unos a otros”. Con esa promoción tan despiadada y retorcida que hacen, solo estimulan a algunos jóvenes incautos que terminan yéndose del mejor país del mundo, para regresar noventa días después, literalmente con las tablas en la cabeza.

El inefable Julio Borges acaba de hacer un ridículo paseo por República Dominicana, donde balbuceó que “tres millones de venezolanos comen de la basura”. Antes había ido a Colombia y, seguramente, le pidió a Uribe que preparara paramilitares para una próxima invasión a nuestro país. Iguales diligencias anduvo haciendo en los Estados Unidos, Doña Lilian Tintori, quien fue a pedirle a Donald Trump, que preparara sus marines e invadieran a Venezuela.

No hay duda, la esquizofrenia del oposicionismo no es solo un problema determinado por la derrota que le infringió el pueblo venezolano durante el 2016, al negarle su apoyo; sino que, esta es mucho más aguda, más profunda, se sienten seres de otra nacionalidad, son unos apátridas, son unos autodesarraigados.

No han logrado entender que lo que brilla con luz propia, nadie lo puede apagar, por eso la revolución bolivariana avanza hacia la construcción del modelo de sociedad socialista, de justicia social, que tiene al venezolano como su sujeto fundamental, que trasciende las limitaciones de la democracia representativa y cogollera del pasado, que construye una nueva organización social a través del Estado Comunal, que se edifica sobre una economía para la vida, radicalmente distinta a la economía neoliberal, que se construye a partir de la herencia que nos legaron nuestros padres Libertadores.

Es para decirlo en términos precisos, muy precisos, un proceso de cambio y transformación revolucionaria que no tiene parangón. Para nosotros, el Comandante presidente Hugo Chávez, “dignificó la estrella que lanzó Bolívar” y, el presidente Nicolás Maduro, ha tomado el camino de avanzar hacia su consolidación.

Hacia allá avanzamos. Por eso, a nosotros, nos absolverá la Historia; al oposicionismo golpista y apátrida, lo condenará.

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