Maracaibo, Venezuela -

Opinión

La fuga de Ledezma, por Hugo Cabezas

sábado 02/12/2017
6:43 PM
  • Hugo Cabezas

  • @versionfinal

  • Archivo

Antonio Ledezma se fugó de su casa. En su primera declaración dijo que la misma era de película. Se creyó un Clint Eastwood. Se creyó el nuevo protagonista de La fuga de Alcatraz. Pero su casa en Caracas, en nada se parece a la mazmorra de la bahía de San Francisco, la cual es el escenario de la siempre emocionante película protagonizada por el exalcalde de la ciudad californiana de Carmel-by-the-Sea. A sus amigos más cercanos les ha dicho que la suya, ha sido la fuga más espectacular que se ha realizado hasta ahora.

A pesar de la gravedad de los delitos de los cuales se le acusa, Ledezma no duró sino dos meses en la cárcel de Ramo Verde. Ante el “avanzado estado de gravedad de las enfermedades que lo aquejaban”, familiares y abogados defensores, solicitaron una medida cautelar, la cual fue aprobada como un acto humanitario, por lo que se le concedió el beneficio de “casa por cárcel”.

Preso en su casa. Desde allí siguió operando políticamente. Desde la tranquilidad de su hogar. Rodeado de sus seres más queridos. Recuperándose de la gravísima enfermedad que lo aqueja. Jugando con su gatico y su perrito. Regando las matas del jardín. Ayudando al servicio en la preparación de las delicateces culinarias, que aún conserva de su pasado de dirigente adeco. Desde allí, desde su hermoso “alcatraz”, dirigía la conjura contra el gobierno de Nicolás Maduro. Ayudaba a María Corina Machado, Leopoldo López y Freddy Guevara a organizar y dirigir “la salida” y las guarimbas.

Ya en Madrid, en donde lo recibió Rajoy, Ledezma dijo: “Voy a dedicarme a recorrer el mundo, voy a contribuir en el exilio a ser una extensión de la esperanza de los venezolanos de salir de este régimen, de esta dictadura”.

Todo lo tenía bien planificado. Mandó a su familia antes, para que lo esperara en España y le organizara el recibimiento.

Junto a María Corina Machado fundó una nueva agrupación, GANA. En un primer comunicado dijeron que: “Los gobiernos amigos deben hablar con Antonio Ledezma, Diego Arria, Carlos Ortega, y demás representantes de Soy Venezuela, quienes representan el espíritu del 16-J, y además no son extorsionables. El diálogo debe darse con el único objetivo de lograr la salida del régimen”.

A un dirigente de Alianza Bravo Pueblo se le ocurrió decir que Antonio Ledezma era el presidente de la República en el exilio.

Pero la verdad es otra. Todos estos gritos tienen una tarifa. Todavía conservo unos ahorros de lo que me dieron Ixora y Blanquita. Los cuales, junto a lo que me consiga Rajoy, me permitirán vivir cómodamente en Madrid. De algo estoy seguro, no voy a pasar las calamidades que pasan los compañeros que dejé en Venezuela. No me interesan, mucho menos los “tierrúos” de los barrios y cerros. Dicen que le dijo a Mitzy.

El cinismo al igual que la mentira tiene patas cortas. Primero Justicia que sabe que lo de Ledezma es un plan personal, sin razón política, aprovechó su fuga para destituirlo como alcalde metropolitano.

Tengan ustedes la plena seguridad, esa gritería no le dura un mes. Será entonces cuando María Corina y el inefable Almagro lo acusarán de traidor y se buscarán un nuevo ídolo.

Mientras tanto en la oposición la procesión va por dentro. Cada día son mayores y más graves las acusaciones mutuas. No tienen compongo.

 

 

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