Maracaibo, Venezuela -

Opinión

“La crisis eléctrica en el Zulia y la propuesta carboeléctrica”, por Alejandro López-González

lunes 07/05/2018
1:19 PM
  • Alejandro López-González

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El pasado 5 de Mayo, el presidente Nicolás Maduro anunció la construcción de dos nuevas centrales termoeléctricas en el estado Zulia, una con diésel y otra con Carbón. De esta forma, se echa por tierra todo el debate sobre las energías renovables en el Zulia, se condena al estado al extractivismo permanente y se clausura toda posibilidad de desarrollo con energías renovables. Es una clara traición al movimiento ecologista Zuliano, que ha sido fiel al legado de Hugo Chávez y a lo establecido en los planes de desarrollo de la nación.

Como argumento en favor de la planta carboeléctrica se esgrime que esta es la única vía para solucionar la crisis eléctrica en el estado Zulia. Sin embargo, en el estado Zulia hay actualmente más de un 53% de indisponibilidad en el parque termoeléctrico, es decir, más de 1200 MW están indisponibles por falta de mantenimiento, por falta de partes, por falta de proyectos de recuperación. Ante esta situación se plantea construir una planta termoeléctrica, con Carbón, de 1000 MW ¿No es esto evidentemente absurdo? ¿No es esto un claro engaño al pueblo zuliano? Una planta Carboeléctrica de 1000 MW tiene coste aproximado de 4000 Millones de dólares, considerando todas las obras conexas que requiere y las obras necesarias para la extracción y suministro del carbón. EL tiempo de ejecución de una obra de esta magnitud es de entre 2 y 4 años, por lo tanto, con respecto al problema eléctrico actual que padecen los zulianos no tiene nada que ver.

Por otro lado, se habla de una nueva planta termoeléctrica con diésel, cuando en el país el déficit de combustibles es hoy alarmante. Nuestro país pasó de consumir un 30% de los combustibles domésticos en 1986 hasta más de un 80% en 2014, con lo cual se ha dejado prácticamente nada de combustible para exportación. Esto se debe a las plantas termoeléctricas con diésel que ha instalado el gobierno nacional en todo el territorio nacional, en el marco del programa “Revolución Energética”, un programa fracasado y que produjo pérdidas enormes a la república debido a una pésima asesoría extranjera y al flagrante desprecio de la nomenclatura política nacional hacia los profesionales venezolanos que siempre desaconsejaron sobre esta política errada de incremento de la capacidad eléctrica con base en el diésel.

Desde 2010, la tendencia en cuanto fallas en el sistema eléctrico era muy claras y mostraban que se necesitaba revisar la gestión de los mantenimientos dentro de Corpoelec y el modelo de gestión del sistema eléctrico a nivel nacional, debido a que las fallas eran recurrentes y los diferimientos en los mantenimientos eran cada vez más comunes. De esta situación tenia conocimiento toda la alta nomenclatura eléctrica nacional (militares y burócratas, sin ningún conocimiento técnico, encerrados dentro de los llamados “Estados Mayores” eléctricos). Sin embargo, nunca se hizo nada, nunca se prestó atención a los consejos de ingenieros y técnicos venezolanos. Los proyectos de ciclo combinado (la forma de generación termoeléctrica más limpia que existe) fueron abandonados y se sustituyen por plantas ineficientes de gasoil, mucho más contaminantes, costosas y mucho menos confiables. Todo esto se hizo debido a la clara animadversión de la nomenclatura de los estados mayores eléctricos hacia los ingenieros y técnicos venezolanos (en su momento, de los mejores técnicos e ingenieros electricistas de Latinoamérica).

Ante esta situación, cabe preguntarse si no habrá sido esto hecho a propósito. Favorecer la compra de nuevas plantas termoeléctricas en lugar de fomentar una conciencia del mantenimiento conduce a un mayor gasto, a mayores adjudicaciones de contratos directos (emergencia eléctrica), a mayor cantidad de licitaciones internacionales, mayor corrupción, mayor enriquecimiento ilícito. Parecen haber dejado el tema de la planta carboeléctrica hasta hoy, cuando la desesperación del pueblo Zuliano le hace presa fácil, cuando el pueblo zuliano hoy a aceptaría cualquier cosa por salir de este vía crucis que padecen por la falta electricidad en el estado más caliente del país y en los meses más calientes del año.

Parecen haber cocinado esta estrategia muy fríamente, parecen haber calculado que la debacle del sistema eléctrico conduciría a la necesidad de una nueva emergencia en la cual se podrían realizar contrataciones mil millonarias en dólares, por medio de adjudicaciones directas y/o licitaciones amañadas donde cualquier cosa es posible. La nomenclatura eléctrica lleva años detrás del proyecto carboeléctrico, porque es un proyecto mil millonario, en dólares, pero este proyecto no se justificaría de ninguna manera si las centrales termoeléctricas del Zulia estuvieran bien mantenidas, bien operadas y tuviéramos el 100% de disponibilidad. Si los proyectos de ciclo combinado se hubiesen ejecutado en el tiempo previsto (nunca se culminaron) y las plantas estuvieran bien mantenidas, tendríamos en el Zulia más de 3000 MW de capacidad para el día de hoy, de los cuales no se tienen hoy ni siquiera 1000 MW disponibles.

No hay que ser demasiado perspicaz para ver que hay algo acá muy oscuro, tanto o más oscuro que el carbón que pretenden explotar, tanto o más oscuro que las cacareadas intenciones imperialistas del gobierno norteamericano. Quizás el imperialismo no es solo norteamericano, quizás el imperialismo no existe sin cómplices internos y no tiene más ideología que el capital. El imperialismo no se combate con balas, se combate con ética, formación y valores humanistas, algo que definitivamente ha dejado de existir en las filas del alto gobierno. El dinero ha comprado, desde hace muchos años, a toda la nomenclatura eléctrica de la llamada quinta república que, en esto, ha sido cualquier cosa menos ecologista y socialista.

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