Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Insostenible situación política, por Jesús Salom C

viernes 26/08/2016
11:35 AM
  • Jesús Salom C

  • @versionfinal

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Las causas “estructurales e ideológicas” que generaron el caos que vivimos, no solo están vigentes sino intactas porque el Gobierno nacional en su visión sesgada de la realidad venezolana se ha desentendido de ellas, yendo tras las consecuencias. Sin embargo, contrario a lo establecido, el gobierno no corregirá el rumbo porque desde su perspectiva ideológica el camino tomado es el correcto. Es una verdad revelada no sujeta a cuestionamiento, incluso aunque vaya en contra del Plan de la Patria.

Los economistas, organizaciones de la sociedad civil y otros actores políticos (tanto interna como en el ámbito internacional) estiman que estos problemas han de ser atendidos con premura para detener su agravamiento. Sin fuentes de financiamiento estables, el gobierno profundiza las penurias de la gente para lidiar la situación. Suspende cualquier decisión a la espera de un incremento del precio del petróleo, ingreso de divisas por otros medios o el canje de los bonos de la deuda pública.

Lo más terrorífico es que todos los problemas se dan en el contexto de una inestabilidad gubernamental ocasionada por el desmantelamiento de la institucionalidad asociada con la democracia representativa, la cual con todas las fallas no ha podido ser superada por la democracia participativa y protagónica, que no termina de llegar. El pecado capital del gobierno ha sido envilecer los poderes públicos, negándoles la posibilidad real de interactuar con la sociedad e imponiéndoles directrices que desechan el marco institucional y constitucional que regula esas relaciones.

Si ha habido algún momento en que debemos ser racionales es el actual. Olvidarnos del Socialismo del siglo XXI y devolver la majestad a las instituciones. Desde la presidencia de la República a los organismos de control, incluida la Asamblea Nacional. Una estrategia que nos una por Venezuela para enaltecerla y despojarla de la visión negativa que tiene el mundo sobre ella, donde prevalece la ley de la selva.

Hay dos vías constitucionales y democráticas para hacer realidad ese supuesto, el diálogo sincero y transparente entre el gobierno y la oposición y la búsqueda de una solución negociada para un gobierno de transición, ajeno al régimen actual pero guardando iniciativas sociales que favorezcan a la población. La otra, es el referéndum revocatorio para que la gente decida si quiere un nuevo gobernante y volver a elecciones. La mayoría apuesta a la segunda solución, la primera es improbable.

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