Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Hacedores de sueños, por Leonardo Atencio Finol

sábado 16/01/2016
10:36 AM
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Inmerso en el caos que vive el país, este viernes 15 los maestros conmemoran su día. Una comunidad de profesionales de la docencia, olvidados por un Gobierno dispendioso, corrupto e ineficaz que es incapaz de elevar su hacer profesional a niveles superiores de excelencia académica y condiciones de vida acordes con su alta misión. Realizan su labor magisterial como si fuesen “labriegos (que) abren la tierra y desalientan al verano que escuece (sus) frutales” (José Francisco Ortiz), pues en sus manos dejamos la formación de esos niños que corretean por el patio del recreo sin consciencia de la crítica situación económica, social y política de su país, para acompañarlos en los inicios de esa aventura que es el conocimiento, con miras a convertirlos en ciudadanos que hagan posible una Venezuela mejor.

El maestro no es valorado ni reconocido, pero sigue trabajando con igual tesón por un sueldo miserable, sin incentivos de ningún tipo como no sea la hipócrita propaganda de mejoras futuras, que nunca llegan. Sus sitios de trabajo, muchas veces destartalados, no guardan las recomendaciones de los expertos y las horas transcurren entre los anacrónicos pupitres, los sudores por el calor ambiental, el agua de las lluvias y en ciertos sectores, cada vez mayores, la acción del hampa que pone en peligro la vida de niños que apenas están empezando a vivir, presas fáciles de personas de mal vivir. A esto se suma el alarmante número de niñas embarazadas que juegan con bebés de verdad. En este sentido, no es justo condenar a la escuela por estos hechos, pues corresponde a la familia, complementada con la acción del Estado, coadyuvar a la formación de los niños y en la educación sexual en particular.

Celebremos el trabajo del maestro pero también démosle el apoyo necesario en sus luchas por mejores condiciones laborales y un sueldo suficiente para cubrir sus necesidades. No son guarimberos, ni políticos luchando para derrocar un Gobierno; son simplemente personas que aspiran a una mejor calidad de vida, como todo el mundo. Honremos a los jubilados, pensionados e incapacitados que viven en condiciones pésimas y rescatemos la memoria histórica del magisterio venezolano.

En esta fecha, un recuerdo especial para mi hermano del alma Rafael Rincón González, “el pintor musical del Zulia” y maestro de los buenos, que tal día como hoy ascendió al cielo. Renuevo las condolencias a sus familiares y amigos.

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