Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Gotas de lluvia sobre la cabeza, por Jesús Salom Crespo

Con la ambivalencia y megalomanía que le caracteriza, el régimen trata de darrespuesta a la crisis de gobernabilidad, profundizándola. Tensa aún más las relacionescon el Grupo de Lima, EEUU y la Unión Europea que desconocen la legitimidad de la reelección

sábado 26/05/2018
2:25 PM
  • Jesús Salom Crespo

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Como era de esperarse, al día siguiente del evento electoral del 20M el gobierno nacional  “empezó a pasar factura” a los diferentes actores y factores de la vida nacional que de una u otra forma contribuyeron a infringir una contundente derrota al esquemaclientelar del oficialismo. A desmontar el mito de una organización que funciona a laperfección por sus casi ilimitados recursos económicos, tecnológicos y logísticos.

Con la ambivalencia y megalomanía que le caracteriza, el régimen trata de darrespuesta a la crisis de gobernabilidad, profundizándola. Tensa aún más las relacionescon el Grupo de Lima, EEUU y la Unión Europea que desconocen la legitimidad de la reelección y eleva el nivel de la confrontación con el gobierno estadounidense. Ofrece un dialogo nacional; pero opta por un duro proceso de depuración de las filas castrenses, la persecución y encarcelamiento de opositores; al mismo tiempo que anuncia la liberación de presos políticos seleccionados. El caos se hace inmanejable.

La jornada electoral dejó al descubierto la debilidad política de un gobierno sostenido únicamente por la fuerza bruta y prendió las alarmas por cuanto su principal arma de control social y político, el miedo, encontró resistencia en un sector de la población cansada de humillaciones, promesas incumplidas, una vida miserable y la conciencia del momento histórico que vive, pues entiende que la justicia social y la solución a sus problemas no las encontrará en el continuismo gubernamental.

En tal sentido, los empleados públicos y los beneficiarios de las misiones y de las cajas Clap, sometidos al escarnio público al jugar con su hambre, dieron muestras de
coraje y en su mayoría desatendieron las instrucciones de sus jefes y coordinadores para depositar su voto por el candidato del gobierno. Con la masiva abstención hubo un cambio en la perspectiva de quienes siempre se consideró votos incondicionales y apostaron por el ejercicio de su responsabilidad política.

Este escenario considerado poco probable, puso de manifiesto que la población se cansó de sobrevivir en la más miserable ignominia. Pensó antes en su país que en
los intereses mezquinos de un liderazgo al que le importa el poder por el poder mismo. En medio de las circunstancias adversas ese comportamiento tiene que capitalizarse y reforzarse. Es el momento de una unidad nacional, que no se quede en la mera retórica y trabaje en la presentación de un proyecto de país coherente y viable que sea la expresión del sentir de la sociedad venezolana. Que el ciudadano la perciba como la respuesta adecuada a la crisis y pueda advertir la posibilidad cierta de cambio.

 

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