Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Frutos de la esperanza y la libertad, por Jesús Salom Crespo

Sábado 12/08/2017
5:05 AM
  • Jesús Salom Crespo

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Días sombríos, trágicos, escandalosos en los que la inestabilidad política marca la pauta y nos hace rehenes de las manipulaciones gubernamentales. Continúa la avalancha de autoexiliados, los miles de jóvenes que a diario cruzan la frontera patria para instalarse en otro país. Buscan oportunidades laborales, no quieren perecer triturados por esa formidable máquina moledora que es el populismo del “socialismo del siglo XXI”. Prefieren poner tierra de por medio.

Venezuela, convertida en paria regional, sobrevive a un gobierno entrampado en sus propios errores, triquiñuelas, falsedades, corruptelas, incompetencias. La economía cada vez más debilitada y comprometida. El petróleo ya no da para más y el endeudamiento es descomunal. Salir de esta “cárcel” requerirá más que voluntad y no aparece una estrategia viable para superar los desequilibrios de la economía, mientras el pueblo mira desolado cómo su calidad de vida se ahonda más en el abismo.

Sin embargo, hay jóvenes luchadores, demócratas convencidos y civilistas que aspiran a la libertad sin cortapisas. Los que levantan la voz y marchan de manera pacífica junto al pueblo para exigir respeto a la dignidad de las personas y la liberación de los derechos constitucionales conculcados. Los que están comprometidos con el país y se han formado para “vivir en el presente, luchar contra el error, romper los grilletes del espíritu, libertar las inteligencias”, como señaló el doctor J.E. Lossada.

Son jóvenes, profesionales universitarios, que egresaron de LUZ en el acto solemne de graduación de este 8 y 9 de agosto con una estrategia integral de lucha por su país: coadyuvar a la titánica tarea de reconstruir lo que queda de esa Venezuela que fue y aspira a ser mejor, y realizarse como persona y en cuanto profesional. Son más de dos mil graduados que tendrá un camino pedregoso para hacer realidad sus proyectos de vida. La dura realidad nacional les hará cambiar de rumbo muchas veces pero tienen la esperanza sembrada y un objetivo que cumplir.

Quizá algunos de ellos se unirán a la diáspora nacional que anda por el mundo ofreciendo su talento a empresas internacionales. Tendrán otros espacios de lucha. Un nuevo contexto desde el cual interactuar con el país y al cual deben adaptarse para no sucumbir en una nueva cultura, una nueva sociedad y sus realidades. Desde este espacio envío mi fraterno saludo a todos los egresados y los animo a no temer al futuro. Solo se puede temer a nuestras propias debilidades y pueden superarse.

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