Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Estudiantes por Venezuela por Rubia Luzardo

jueves 14/07/2016
3:12 AM
  • Rubia Luzardo

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Tal como se ha opinado en otros momentos sobre cómo afecta la crisis económica y social que atraviesa el país en el ámbito educativo a todos los miembros que la conforman, hoy me referiré particularmente a los jóvenes que son nuestra mayor esperanza para la reconstrucción social del país.

Y para ello, es preciso observar a todo el sistema educativo en conjunto, es decir, en sus niveles inicial, básico, diversificado y universitario. Precisamente en este mes que cierra ciclos educativos, promoviendo a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes a iniciar nuevas etapas en su proceso formación. Nuevas responsabilidades se asumirán por parte de estos y sus padres para continuar el camino en la obtención del conocimiento y los saberes.

Sin embargo, la realidad en estos tiempos ha sido dura y compleja para los estudiantes en general, por cuanto, la familia venezolana es la más vulnerable ante los procesos inflacionarios que atraviesa la economía nacional. Muchos fueron los que abandonaron el aula de clase antes de la culminación del periodo académico correspondiente, por no tener posibilidades de transporte, alimentación para cumplir la dinámica educativa.

Ya es un denominador común en todos los niveles la deserción y no prosecución de sus actividades. Es una situación que las autoridades competentes no pueden dejar de mirar con preocupación, por cuanto, esos actores sociales representan el futuro de la nación. Todos deben saber que un niño que no se alimente debidamente no tendrá el mismo nivel de rendimiento en comparación con el que sí lo puede hacer.

En la universidad ya es notorio y cotidiano escuchar sobre los desvanecimientos corporales de los jóvenes ante la falta de nutrientes diarios, por supuesto su capacidad de respuesta ante las exigencias académicas son mínimas. Otros abandonan por optar a buscar un empleo o alternativas como el “bachaqueo”, que les permita contribuir económicamente al hogar.

Experiencias innumerables poseemos los docentes ante estos escenarios que se repiten en todos los niveles educativos, y por ello, hoy debe reconocerse el valor del estudiante venezolano ante las vicisitudes enfrentadas, son un ejemplo para las generaciones futuras, y también representan el contingente que va a poner sus manos y conocimiento al servicio del desarrollo de la nación y sus ciudadanos. ¡Sigan adelante Jóvenes estudiantes por Venezuela!

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