Maracaibo, Venezuela -

Opinión

En reclamo de la cordura, por Jesús Salom Crespo

sábado 29/07/2017
5:14 AM
  • Jesús Salom Crespo

  • @versiónfinal

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La instalación de la Universidad del Zulia (1891) ocurre en una época marcada por complejos procesos sociales y políticos que aspiraban cambios en la conducción política del país y para su progreso. Establecida como símbolo de las reivindicaciones del pueblo zuliano, LUZ sostenía un elevado nivel de discusión intelectual y de crítica al Gobierno del caudillo de turno; mientras ejercía su labor institucional abierta a toda la comunidad como se mostró el día mismo de su fundación.

Hoy, 126 años después, una institución más diversificada vuelve a enfrentar una coyuntura semejante. El régimen reprime sistemáticamente a un pueblo que clama democracia, libertad y paz. Lucha y rechaza, de manera pacífica y constitucional pero firme, la imposición de una Constituyente que viola todos los principios de la Carta Magna. Exige se respete los resultados de la consulta popular del 16-J basada en el Estado democrático y social de Derecho y de Justicia.

LUZ, consciente de su misión social, justa causa con el pueblo zuliano y le presta su apoyo institucional a la vez que mantiene una actitud inclinada al diálogo crítico en la búsqueda de respuestas apropiadas a una crisis política que ha sumido al país en la miseria, la impunidad y la desidia. Por esta razón, como universitario, expreso mi más enérgico rechazo a las amenazas de grupos de personas afectas al oficialismo, apoyados por representantes del Instituto Nacional de Tierras, que pretenden invadir espacios académicos propiedad de nuestra universidad y en pleno funcionamiento.

En concreto, la intimidación está dirigida contra las instalaciones de la Granja Experimental Ana María Campos (Municipio San Francisco) y la Hacienda San Pedro (Machiques de Perijá), bastiones de las labores de investigación, docencia y extensión de las facultades de Agronomía y Ciencias Veterinarias, respectivamente, y apoyo fundamental para los productores agropecuarios de la región en la generación de conocimientos, métodos y prácticas que coadyuven a elevar la e ciencia en la producción agropecuaria y agroindustrial.

De llevarse a cabo ese amedrentamiento tendrían repercusiones incalculables, en particular en la “Ana María Campos” centro piloto en la producción de Sorgo (conjuntamente con la Hacienda Alto Viento) proyecto apoyado financieramente por la Gobernación del Zulia. En este tiempo caótico, de anomia, que vive el país, hago un llamado a la reflexión a la sociedad zuliana y al Estado venezolano para que se garantice la seguridad y protección de estos bienes patrimoniales de LUZ. Ellos constituyen instrumentos para el mejoramiento de la calidad de vida de los venezolanos.

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