Maracaibo, Venezuela -

Opinión

El día que volvimos a la democracia, por Judith Aular de Durán

miércoles 24/01/2018
2:02 AM
  • Dra. Judith Aular de Durán

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E l 23 de enero de 1958 es recordado en nuestra historia contemporánea como el día de la caída del gobierno de Marcos Pérez Jiménez.

Una serie de hechos ocasionaron esta rebelión cívico-militar de aquel jueves. El primer antecedente fue el plebiscito que se había efectuado en diciembre, para prolongar el mandato del general oriundo del estado Táchira.

Según datos oficiales, el pueblo aprobó aquella consulta, pero ninguna organización política avaló esa victoria, por lo que días posteriores arreció la crisis social que se venía presentando en su gobierno. El peculado, despilfarro y las costosas importaciones que se realizaron son solo apuntes de aquel período de Gobierno que marcó la historia de nuestra nación.

El 1 de enero de 1958 fue el primer intento de golpe de Estado, cuando las guarniciones de Maracay y Caracas se sublevaron, poniendo en rebelión a la Fuerza Aérea. Este alzamiento fracasó y la mayoría de los integrantes del movimiento fueron detenidos por el régimen.

Luego de eso, vinieron más pronunciamientos. Para el 21 de enero la Junta Patriótica llama a una huelga general y ese día también hubo una huelga de prensa, que se cumplió a cabalidad.

El 22 de enero la Guarnición de Caracas y la Armada se pronunciaron en contra de Pérez Jiménez y al verse acorralado y sin el apoyo de las Fuerzas Armadas huye en la madrugada del 23, en el famoso avión “La Vaca Sagrada” rumbo a República Dominicana, con su familia y allegados.

Desde ese día, una Junta Militar de Gobierno presidida por el contraalmirante Wolfgang Larrazábal, toma las riendas de la nación para convocar a elecciones y a un nuevo período de Gobierno constitucional.

El camino para restaurar el orden democrático fue duro, pero al final se consiguió y Venezuela pudo respirar aires de libertad nuevamente. Hoy libramos una nueva batalla, una batalla que nos concierne a todos porque es por nuestra libertad.

Es necesario que surja una nueva generación como la del 58, capaz de promover un cambio prominente donde se llegue a un acuerdo nacional que sume gobernabilidad y destrabe el escenario político en el que se encuentra el país. El pueblo con su mandato soberano tiene la capacidad de promover ese cambio por el destino de Venezuela.

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