Maracaibo, Venezuela -

Opinión

El deber de agradecer, por Jorge Sánchez Meleán

martes 12/12/2017
7:23 AM
  • Jorge Sánchez Meleán

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El Consejo Universitario de la Universidad Alonso de Ojeda, en uso de las atribuciones que le confiere la Ley de Universidades, decidió concederme el título de Doctor Honoris Causa, en acto celebrado en esa institución el pasado 5 de diciembre.

La concesión de tal honor, inesperado y sorpresivo para mí, fue fundamentado en Acuerdo donde se expresa, entre otras cosas, las siguientes: que me he desempeñado durante 54 años continuos en el ejercicio de la docencia desde 1963 hasta hoy, en la educación media y universitaria a nivel de pre y postgrado; que he publicado 37 libros en materia económica, política, histórica, de reforma del Estado y en materia de descentralización territorial; que he tenido participación como proyectista, evaluador o en
la implementación de los Colegios Universitarios de Maracaibo y de Cabimas, Universidad Rafael Urdaneta, Universidad Rafael María Baralt, Universidad Cecilio Acosta, Universidad del Sur del Lago de Maracaibo y Universidad del Valle del Momboy (estado Trujillo); que me desempeñado durante más de 19 años como autoridad universitaria, que he trabajado en diversas universidades públicas y privadas y que he recibido diversos premios y condecoraciones, además de haber desempeñado cargos públicos y privados en la región y país. Pero lo que más agradezco, es que tal honor, la Universidad Alonso de Ojeda haya decidido otorgármelo, según los integrantes de su Consejo Académico por ser “ciudadano ejemplar” con aportes al estudio de la descentralización y la economía y catalogarme de “ejemplo para la generaciones presentes y futuras”.

Todo ello me obliga a dar gracias a Dios, a mi familia y a mis maestros de toda la vida, pero de manera muy especial a esta Universidad, enclavada en la entraña misma del Zulia, creada para recordar a Alonso de Ojeda, en la ciudad que lleva su nombre.

Expreso nuevamente a sus autoridades, como lo hiciera en el acto académico, mi profundo agradecimiento y de manera especial a su señor rector Juan Mendoza Araujo. Honores como el recibido rebasan mis merecimientos y solo pueden entenderse por la generosidad de las autoridades, profesores y
alumnos de esta institución.

El vínculo que contraigo con esta Universidad, me compromete a seguir mi trabajo de más de medio
siglo y a ponerme a su disposición, como el más disciplinado de sus docentes, en todo aquello que pueda aportar a su comunidad de profesores y alumnos, con la mayor humildad, honestidad y generosidad.

Reitero a esa institución mi llamado a no abandonar nunca la tarea por lograr un país y una región más justa y más humana. Y eso solo lo lograremos, haciendo de la constancia y la perseverancia, el punto de apoyo de nuestras vidas, sin olvidar, como lo expresa Hesiodo, que nuestros esfuerzos deben acompañarse de la fuerza que dan los sueños. Debemos pues soñar, con la fuerza invencible de la constancia. Cumplo así nuevamente, mi deber de agradecer el alto honor recibido.

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