Maracaibo, Venezuela -

Opinión

El Conducatore puntea las encuestas, por Noel Álvarez

domingo 16/07/2017
3:13 AM
  • Noel Álvarez

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Los venezolanos estamos a punto de superar una de las más grandes tragedias de nuestra historia, pero cuidado, porque a partir de allí no todo será “coser y cantar”. Hago esta advertencia porque la realidad postdictadura en algunos países, advierten que los futuros gobiernos deben ser muy cuidadosos con sus actuaciones, para prevenir que los malos de hoy terminen siendo los buenos de mañana.

Un caso emblemático es el del autonombrado “Genio de los Cárpatos” o “El Conducatore”, como también se le conocía al dictador Rumano Nicolás Ceacescu, quien sigue apareciendo en primer lugar en la valoración de los gobernantes, pues a pesar de sus defectos y sus manías maquiavélicas, al pueblo le es difícil olvidar que hace tres décadas el desempleo allí era inexistente, y los derechos básicos como la educación o la sanidad, no estaban en riesgo como sucede ahora.

Para noviembre del año pasado 2016, el 66 % de la población electoral estimada en 19 millones, votaría por el Conducatore, según estudio del Instituto, privado, Rumano de Evaluación y Estrategia. Otras encuestas que han trabajado la situación rumana señalan que más de la mitad de los habitantes votaría en unas hipotéticas elecciones al fallecido dictador comunista. En el 2017 su aceptación ronda el 70%. Esta nostalgia por mantener aflote al desaparecido autócrata, es un mensaje directo a los líderes actuales que no se han ganado la confianza del pueblo rumano, que aflora en los peores momentos de crisis económica y de puesta en marcha de políticas económicas mal implementadas.

Dicen los analistas que la caída de Nicolás se debió a un error de cálculo que cometió. El dictador rumano no hizo caso al clamor de la mayoría opositora que le aconsejaba dejar el gobierno y creyó que su poder estaba garantizado, sin darse cuenta que en su país el fermento del cambio político se acompañaba con el creciente descontento popular por la situación de pobreza en que vivían. Creía tener todo bajo control porque la todopoderosa policía secreta conocida como Securitate, se infiltraba en cualquier recodo de Rumania.

Cuando el régimen comunista cayó, el aparato represor contaba con 11.000 agentes registrados y medio millón de informantes. La Securitate, conocida también como colectivos armados al mando solo de Nicolás, destacó por ser una de las fuerzas policiales secretas más brutales del mundo, y responsable del arresto y muerte de miles de personas.

Pocas horas antes de abandonar el trono, Nicolás reunió a los militares y en tono fuerte les reclamó su incapacidad para reprimir las manifestaciones. El encargado de reprimir era el general Vasile Milea. Este no lo hizo, sino que dijo: “Yo no entendí que usted ordenara que se disparara. En todo caso, estuve buscando en todos los reglamentos militares y no encontré ninguna disposición donde diga que: el Ejército del pueblo tiene que disparar contra el pueblo”.

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