Maracaibo, Venezuela -

Opinión

El comportamiento resiliente, por Manuel Ocando

martes 16/02/2016
8:12 AM
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Todos nacemos con un tipo de temperamento determinado. Forma parte de nuestra personalidad, es innato, heredado y poco variable. Sin embargo, otro componente de nuestra personalidad es el carácter. Al contrario del temperamento, es adquirido y sometido a la educación y al aprendizaje.

Carl Jung, el famoso psiquiatra suizo, afirmaba “el hombre necesita dificultades, son necesarias para la salud”. Jung pensaba que las experiencias difíciles nos ayudan a encontrar la entereza e integridad personal y espiritual. El objetivo intelectual de las dificultades es la de estimular a hombres a pensar para poder superarlas. Nadie escapa de las dificultades. “Con los problemas no se pacta o los vences o te vencen, decía Sir Winston Churchill. Antes de un triunfo siempre pasaremos por dificultades, tendremos la mitad del éxito ganado cuando nos demos cuenta de esto, puesto que nadie llega fortalecido al mundo, pero si queremos ser más fuertes debemos aprovecharnos de las malas experiencias para crecer y soportar las asperezas de la vida. Cuando el dolor y la angustia llegan, cuando la tristeza nos apabulla y la vida se transforma en un disgusto, ese es el momento para crecer y mejorar, en busca de un espíritu superior que nos permita resistir con más entereza los sufrimientos. Es aquí cuando se aplica la famosa frase del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, hablando del hombre superior: popularmente conocida como “lo que no te mata te fortalece”.

Un viejo proverbio asentaba: “Un mar en calma nunca hizo un marinero experto”. La adversidad es absolutamente imprescindible para la modulación de la personalidad. Una persona que no ha naufragado en lo personal o profesional es una persona que no ha madurado. Si llamamos experiencias a las dificultades y recordamos que cada experiencia te ayuda a madurar, vamos a crecer vigorosos y felices, no importa cuán adversas parezcan las circunstancias. La felicidad involucra también nuestra capacidad de superar obstáculos. Viktor Frankl afirmaba: “Lo que necesitamos no es vivir sin dificultades, sino la fortaleza para alcanzar las metas situadas al otro lado de ellas”.

Actualmente es muy común hablar de resiliencia, un vocablo inglés originalmente utilizado en el área de la psicología que suele aplicarse a la capacidad humana para afrontar y adaptarse a situaciones difíciles. El desarrollo de esta habilidad permite resurgir de la adversidad, saber adaptarse, sobreponerse, recuperarse e incluso salir fortalecido aprovechando circunstancias negativas para fortalecerse a partir de una situación de riesgo y transformarla en éxito individual, social y moral. Esto aplicado a los seres humanos, describe la capacidad de sobreponerse a las dificultades y recuperarse de los traumas. Tal como un objeto abollado recobra su forma primitiva si tiene la suficiente elasticidad. Los seres humanos dotados de una resiliencia seremos capaces de salir adelante después de una experiencia vital traumática.

Solo cuando estamos incómodos es cuando necesitamos estar más enfocados en lo que queremos conseguir. La comodidad relaja y descuida los objetivos. Y lo confirmaba ese gran filósofo chino Lao Tse cuando nos dice: “El que todo lo juzga fácil encontrará la vida difícil”.

Hoy día ante grave la situación que vivimos los venezolanos es necesario adoptar un comportamiento resiliente. Insistiendo, persistiendo, resistiendo porque finalmente quien resiste, gana y quien se cansa, pierde.

 

 

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