Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Desagravio a Venezuela, por Ángel Rafael Lombardi Boscán

miércoles 13/01/2016
8:56 AM
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Escribir sobre (Hugo) Chávez y su legado me produce dolor de cabeza. No tengo ningún interés de perder mi tiempo, o mejor dicho, utilizar mi pensamiento a lamentarme o quejarme por la estafa histórica que ha significado su anti-política entre los venezolanos. Y a pesar de tener muy claro esto, es inevitable no hacerlo siempre en el plano de la víctima, como ciudadano depreciado y extraviado en un tiempo histórico que no corresponde con la cronología.

2016 no es el siglo XXI en Venezuela. 2016 es un retroceso a la época de las cavernas. Chávez y sus herederos han tenido el extraño propósito de hacer infelices a la inmensa mayoría de los venezolanos. Nuestros familiares y seres queridos se nos están muriendo ya sea por las epidemias (malaria, Zika, dengue, Chikungunya y otras) que están arrasando con la población o porque los medicamentos para curarlas no se consiguen en las farmacias. Ellos alegan que se trata de un saboteo descomunal, al que denominan: “guerra económica”. Lo contradictorio de esto es que han estado mandando desde hace 17 años y uno los escucha como si hubieran tomado posesión del Poder ayer nada más. El cinismo es la filosofía del chavismo.

Hoy, luego del 6-D (6 de diciembre) y del 5-E (5 de enero), ambos históricos, y liberadores, se saben heridos de muerte, de la llamada muerte política. El desastre al que han llevado al país no tiene posibilidad de arreglo mientras persistan tercamente en las causas que las originaron. Por primera vez el país cuenta con una oposición política que reboza confianza y madurez, que sabe que cuenta con el respaldo mayoritario de la población, incluso, los hoy exchavistas. Los venezolanos queremos retomar el sendero democrático y abolir la hegemonía chavista. Y si esta última quiere persistir, debe medirse siempre dentro de los límites que la Constitución establece, y no como pícaramente siempre ha hecho, rodeándola y aparentando una legalidad ficticia.

En estos días se armó todo un revuelo porque Chávez y sus retratos fueron expulsados de la AN (Asamblea Nacional). ¿Es que acaso la idolatría hacia el Comandante es una obligación de Estado? ¿Es que Chávez es un presidente más especial que Carlos Andrés Pérez, o que Isaías Medina Angarita? Si somos justos todos los retratos de quienes han sido presidentes en la era republicana deben entonces engalanar los espacios de la AN, no sólo y exclusivamente el de Chávez. El tema aquí de fondo es la pretensión hegemónica del chavismo de contrabandearlo todo, de arrimar la sardina siempre a su causa sin respetar las otras opciones y alternativas que disientan.

Como soy de los que creen que la filosofía chavista carece de virtudes, y políticamente ha sido pernicioso para el desarrollo del país, considero el hecho de haber sacado todos los retratos de Chávez de la AN como lo mejor que nos ha pasado en estos últimos 17 años. Ese exorcismo, el derribo de mitos, es fundamental para alcanzar los aires propios de la modernidad. Ahora, sólo espero el Decreto de la Amnistía Política y Laboral para resarcir, en algo, a todos los agraviados que la injusticia y arbitrariedad de los chavistas ha producido entre los venezolanos. Y son millones, un ejército de ciudadanos mancillados.

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