Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Delirios de bajeza, por Roberto Hernández Montoya

sábado 25/02/2017
3:47 AM
  • Roberto Hernández Montoya

  • @versionfinal

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Si te digo que hay elefantes rosados deambulando por la Av. Bolívar, hago el ridículo porque no tengo pruebas ni poder para imponerte esa idea. Pero si tuviera la confabulación de CNN y demás medios del totalitarismo mediático mundial, la bufonada sería épica. Pero si encima tuviese el mayor ejército del mundo, que donde pone el ojo devasta países —hasta CNN lo dice— se volvería terrorismo, como todo lo que causa terror. Lo peor es que hay gente lo suficientemente bolsa como para querer creerme y ahora anda con síndrome de abstinencia sin CNN.

Dicha la primera patraña viene una procesión interminable de patochadas, tratando de tapar una engañifa con otra mayor y esa segunda con una tercera aún más decorativa y así hasta el delirio de bajeza.

Pasa con la calumnia infligida a Tareck El Aissami. Resumo: Unos tinterillos gringos gruñen que es un “prominente narcotraficante”, sin pruebas, porque tener tanto poder ataranta al punto de largar a trancas y barrancas acusaciones de esa magnitud sin evidencias, porque no las necesitan luego de décadas embruteciendo a su público. La secuela de ridiculeces es vertiginosa. Cito solo una, prodigiosa: sostienen como “prueba” la complicidad con Tareck de traficantes que él mismo extraditó a los Estados Unidos. Tengo imaginación corta para el disparate, pero juzgo que este delirio de bajeza es rudo de superar. La imbecilidad puede ser genial. Y la ruindad de demasiados periodistas se les volvió oficio. Sí, es triste.

De la comedia a la tragedia hay distancia breve y a menudo nula, como en la tragicomedia. Y no solo en el teatro: a Irak la acusaron de tener armas de destrucción masiva que nunca se comprobaron y hasta ahora lleva más de un millón de muertes.

“El poder absoluto corrompe absolutamente”, dijo Lord Acton y genera tropelías incalculables, espolvoreando acusaciones descarriladas: herejía y hechicería la Inquisición; hoy son terrorismo y narcotrá co. E imponen una jurisdicción extraterritorial. Por ejemplo, el FBI acusó y secuestró a la impresentable FIFA. Nos dejamos y ahora los árbitros son de facto agentes del FBI. A Venezuela le expulsaron cuatro jugadores en un solo juego. ¿Casualidad? Es por una duda que tengo.

Estamos viviendo el peor absolutismo de todos los tiempos.

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