Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Credibilidad e integridad política, por Manuel Ocando

domingo 13/08/2017
5:02 AM
  • Manuel Ocando

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La credibilidad es primordial en las relaciones humanas. Es el resultado de la honestidad, la congruencia y la rectitud, virtudes que todos deseamos ver en nosotros mismos y en quienes nos rodean. La credibilidad es la base del liderazgo político. Quien aspira a influir en los demás, a convencer a la gente para seguir un rumbo, a alcanzar una meta en común, debe ser confiable y por lo tanto creíble.

No se puede tener credibilidad sin proyectar confianza y veracidad. Tanto es así, que un líder, dirigente, organización política, pueden estar diciendo la verdad y a pesar de todo no ser creíbles, precisamente por la falta de credibilidad entre lo que se dice y se hace.

La credibilidad está estrechamente ligada a la verdad, cuando se demuestra que se transmite verdad se gana credibilidad, sin verdad no hay credibilidad entre los hechos que se relacionan en el tiempo y hacen que el discurso sea veraz. Cuando se sorprenden a líderes, dirigentes, partidos políticos faltando a la verdad, difícilmente lograran nuevamente la credibilidad, sobre todo cuando ha sido una práctica sin una base de sustentación creíble. La falta de credibilidad hace que los individuos que conforman la sociedad estén poco interesados y lamentablemente pierden todo interés en lo político y lo que es peor, posibilita la concentración del poder y el abuso, de quienes lo detentan y lo han tomado, ejerciéndolo y usufructuándolo y creando el caos y la ingobernabilidad. En política la credibilidad es un valor imprescindible y único. Un país sin credibilidad es un país al borde del abismo y de la anarquía.

Si hoy en día dentro de la oposición conformada en esa unidad heterogénea denominada MUD, algo está más que claro es que existe un consenso general en el segmento opositor en reconocer que no está unida lo suficiente y que no ha podido diseñar y sostener una estrategia ganadora, malgastando el resultado electoral obtenido en diciembre de 2015 en las elecciones de la Asamblea Nacional. Los partidos que integran y aplican su accionar se rehúsan abrirse a otras estrategias políticas más efectivas para construir un pacto político para el cambio, expresando graves carencias para mantener el rumbo sin dar tropezones. Están empeñados en cuidar una unidad que se sabe que está conformada por un grupo heterogéneos con intereses diversos, que no son capaces de hacer un examen concienzudo de su desempeño y de dar la cara a sus partidarios para explicar el porqué de varios de sus errores.

Creo fehacientemente en el principio de la integridad el cual deber ser el ingrediente fundamental para edificar la credibilidad de los dirigentes de la MUD, primordial y necesario para construir una oposición fuerte, con consistencia y legitimidad. Hoy día la integridad política son dos palabras que unen un sentimiento pedido a gritos por la oposición venezolana.

Recordemos que la política es generadora de ilusiones donde la base de todas ellas se llama confianza y la confianza es la base de la credibilidad. La falta de coherencia entre lo que se decide que se va hacer y las acciones arruina toda credibilidad posible.

Errar es de humanos y todos estamos expuestos a cometer equivocaciones o tomar malas decisiones que dañan nuestra credibilidad. Es por eso que la integridad de los políticos que conforman la MUD es una conducta necesaria e ineludible que debe ser adoptada para admitir, reconocer y enmendar los errores cometidos que conducirán a recuperar la credibilidad perdida.

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