Maracaibo, Venezuela -

Opinión

¿Constituyente sin pueblo?, por Jorge Sánchez Meleán

Lunes 15/05/2017
12:41 PM
  • Jorge Sánchez Meleán-Economista

  • @versionfinal

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La salida intempestiva del Poder Ejecutivo Nacional, de ejercer la iniciativa para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, al margen de la Constitución, agravará la grave crisis institucional del país. La crisis actual, nada tiene que ver con el modelo de Estado y el ordenamiento jurídico existente.

Obedece a las equivocadas políticas de un régimen que desconoce permanentemente al Estado de derecho. Como bien lo expresaron las Academias Nacionales de Venezuela, “el desafío actual de los venezolanos no es cambiar la Constitución sino rescatar la democracia, hacer cumplir la Constitución vigente y restablecer el orden constitucional y el Estado de derecho vulnerado”.

Imponer por la fuerza un proceso Constituyente que la mayoría rechaza y que no sabemos cuánto tiempo nos llevará, es evadir la solución de los urgentes problemas del país, que no pueden esperar para mañana. Un país que no puede comer, ni enfrentar adecuadamente la preservación de su salud y su seguridad, no pude dedicar su atención a discutir entre los 500 miembros de una Asamblea Constituyente amañada, temas como “una nueva espiritualidad cultural”, “el cambio climático, el calentamiento global y la sobrevivencia de la especie en el planeta”, como lo ha asomado quien ejerciera la iniciativa de su convocatoria.

Detrás de esa iniciativa hay la clara intención política de adueñarse de la totalidad del poder, cuando se ha perdido el apoyo popular, sacando del juego democrático por ejemplo a la Asamblea Nacional o a la Fiscal General de la República. Pareciera que existiera la intención de instaurar un Estado antidemocrático, omnipotente y exclusivo, modi cando sin el consenso nacional, el orden democrático de la Constitución vigente. Además, desde la provincia venezolana, tenemos la preocupación, de que el Estado Federal Descentralizado, sea desplazado por el denominado Estado Comunal, convirtiendo a nuestros estados y municipios en verdaderas entelequias.

Estamos pues, en medio de una crisis, en la que el pueblo venezolano, elemento esencial del Estado y depositario de la soberanía no quiere ser consultado por el Poder Constituido. El Régimen pretende imponer una Constituyente amañada a través de los medios de comunicación y de las armas. Ninguna institución seria ha atendido el llamado para legitimar un proceso con ausencia del pueblo. Al contrario, lo rechazan con argumentos de peso.

Cada día es más evidente, que la crisis venezolana solo podrá superarse apelando a la soberanía, que reside intransferiblemente en el pueblo, como bien lo puso de manifiesto el Secretario de estado de la Santa Sede: “En Venezuela, se necesita mucha buena voluntad de parte de todos, comenzando por el Gobierno” , “yo creo que las soluciones son las elecciones”. Por ello, empeñarse en una Constituyente amañada sin pueblo, es el mayor desatino que pueda cometerse, con consecuencias impredecibles. Bien lo dice la Constitución de 1999: “El pueblo de Venezuela es el depositario del Poder Constituyente originario”. No lo es ni Nicolás Maduro, ni el PSUV, ni el Poder Constituido a su servicio. Sin pueblo ninguna Constituyente tiene sentido.

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