Maracaibo, Venezuela -

Opinión

El cartel de reptoras, por Jorge Alberto Sánchez Meleán

jueves 29/09/2016
9:26 AM
  • Jorge Alberto Sánchez Meleán - Economista y Analista

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Desde el año 2007 este régimen dejó de creer en la revocación del mandato para los cargos de elección popular. Se dieron cuenta de que tal mecanismo no les convenía, desde el referendo presidencial de 2004. En el Proyecto de Reforma Constitucional del 2007, propusieron la reforma del artículo 72. Aumentaban al 30 por ciento el número de electores que podían solicitar su convocatoria y al 40 por ciento el número de electores que debían concurrir a votar. En la práctica, ello hacía muy difícil hacer un revocatorio a cualquier funcionario. Lamentablemente, para el régimen ese proyecto de reforma fue rechazado por el pueblo venezolano y el artículo 72 de la Constitución quedó igual. Después de 2007 no se planteó ningún referendo de ese tipo. Pero a partir de la dudosa victoria de N. Maduro en 2013, nuevamente el peligro apareció. Los resultados electorales del 6 de diciembre de 2015 y las sucesivas encuestas del 2016,tienen angustiado a un régimen que se sabe revocado de antemano, en la presidencia y en las gobernaciones de estado. Ya desde el 2007, el régimen había puesto en marcha un golpe de Estado continuado. Desde ese momento hemos vivido una violación continua y descarada del texto constitucional, que ha llegado a su clímax después del 6 de diciembre pasado. Se ha modificado violenta, brusca e ilegítimamente el régimen jurídico establecido y cuyo agente no es el pueblo sino la autoridad depositaria del Poder. El propio Jefe de Estado o las cabezas de otros poderes se apartan de la legalidad y alteran las instituciones fundamentales. Los titulares del Poder lo esgrimen y utilizan para derrocar la estructura a la que sirven. Esto es un AUTOGOLPE DE ESTADO, aunque todavía no se hayan utilizado las armas. El último episodio de este drama ha sido la decisión inconstitucional, injusta, cínica y caprichosa del CNE, que viola el artículo 72 de la Constitución, para que el 80 por ciento de los venezolanos no pueda manifestar su opinión sobre el revocatorio presidencial y hacérsela cuesta arriba al 20 por ciento restante. Saben que Maduro está revocado de hecho, pero impiden el acto que lo formalice. Obedecen ciegamente a los capos del autoritarismo marxista sin ética y moral del régimen y del PSUV, arrastrándose a sus pies como serviles reptiles. Pero el pueblo seguirá en la lucha, por una Venezuela decente, digna, justa y democrática. La suerte de la patria de Bolívar no puede seguir dependiendo de los caprichos de un CARTEL DE REPTORAS, pues la moral y las luces siguen siendo nuestras primeras necesidades.

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