Maracaibo, Venezuela -

Opinión

El carnaval de las gallinas, por Claudio Nazoa

martes 28/02/2017
10:16 AM
  • Claudio Nazoa | Humorista y Escritor

  • @versionfinal

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I

La gallina Cloc-cloc de Piroca puso su huevo en el nido comunitario. No quiere criar pollos, eso se lo deja a la señorita Clueca, que es una gallina solterona obsesionada por los huevos ajenos.

II

El gallo Claudio, tempranito, cantó para despertar a su harén. Gallina que se levanta, incluso sin cepillarse, gallina que pisa. Pizza con doble zeta, es comida italiana. Pero pisar en un gallinero, es follar.

III

Las gallinas se quejan de que el gallo Claudio es muy rápido haciendo el amor y no les da tiempo para alcanzar el orgasmo. Así que decidieron ir a la consulta del Dr. Rómulo Aponte, sexólogo y autor del chicken-seller Huevos sin orgasmo. Él las escuchó y les aconsejó que llevaran al gallo Claudio a terapia. —¡No vendrá! –respondieron–. Ese gallo es machista y dice que gallo que va a terapia es pato.

IV

La señorita Clueca jura que es virgen y que de huevo sí sabe, pero de gallo no. Quedó fría y frustrada y con los años se convirtió en gallina vieja. Desde su nido, se la pasa gritando a las otras gallinas: —¡Putas…! ¡Reputas…! ¡Irresponsables…! Después me dejan los huevos a mí, ¿no? —¡Cállate, vieja loca! –responde el gallo Claudio sin abandonar su faena amorosa.

V

En conchupancia con las gallinas, el Dr. Aponte compró un gallito dominicano que es un enfermo sexual y le ofreció al due- ño del gallinero, preparar la receta de olleta de gallo. El doctor, en bene cio de sus pacientes, ngió olvidar llevar el gallo que usaría. Así que el gallo Claudio, se fue directo a la olla.

VI

Caía la tarde y el pobre gallo Claudio ya estaba a punto. —¡Un pelito de sal, papelón, y ya! Por cierto –gritó Rómulo– ahora que recuerdo sí traje el gallo. Está en la maleta del carro. Hay que meterlo en el gallinero por aquello de que gallina sin gallo no pone huevo.

VII

Desde ese día el gallinero es un eterno carnaval. La producción de huevos se duplicó y doña Clueca no se da abasto. —¡Promiscuas! –grita con amargura la señorita Clueca. —¡Cállate envidiosa! Y no tomes esto como amenaza: pero el doctor Aponte dijo que no hay nada más sabroso que caldo de gallina vieja.

VIII

—¡Qué cosa más grande…! –dijo el gallito dominicano. —¡Esto sí es un gallo macho! –Comentan las gallinas excitadas–. ¡No el metrosexual y eyaculador precoz que teníamos! ¡Este sí se faja! Y las pisadas ahora, guaooo, ¡duran hasta treinta segundos! Moraleja: No es lo mismo ir a comer y que te den pizza, a que te pisen rapidito y sin comer.

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