Un camino directo al bienestar, por Jesús Salom Crespo

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En una Venezuela con infinidad de problemas, nos hemos enfrascado en caracterizar la problemática dando sesudas opiniones sobre la situación; pero ¿Cómo salir de la crisis? ¿Qué estrategias definir para reiniciar el camino hacia una agenda de desarrollo, con el fin de garantizar bienestar y calidad de vida a la población?

El sentido común indica que uno de los problemas prioritarios a enfrentar es la producción de bienes y servicios que satisfagan las necesidades de la población y cumplan los altos estándares del comercio internacional, para reactivar la exportación de productos con valor agregado y alto contenido tecnológico, pues ellos son fuente del ingreso de divisas. No obstante, no basta solo con exportar.

La realidad confirma que el modelo rentista petrolero está agotado. El crudo no es suficiente para garantizar las divisas que soporten la economía nacional; por lo que se tienen que repensar las estrategias de crecimiento, revertir la pronunciada contracción del PIB sobre la base de políticas públicas, orientadas a diversificar el caudal exportador con productos con calidad de exportación. Una estrategia que nos reinserte en la economía global y acelere el regreso al lejano crecimiento, con el fin de dar respuesta a las exigencias sociales, dada la elevación de los niveles de pobreza y de desigualdad. Sin embargo, este paso no es suficiente.

De acuerdo con lo establecido en la Carta Magna, el Estado tiene que asumir su rol y corregir las “enormes distorsiones económicas” fortaleciendo los mecanismos institucionales de integración territorial, cooperación y solidaridad que promuevan la acción coordinada del Estado, la universidad y otras instituciones y el sector productivo, a fin de avanzar en el establecimiento de programas y proyectos de investigación y desarrollo que den el plus necesario a productos innovadores y competitivos en el exigente y competido mercado mundial.

Este esfuerzo coordinado tiene que acentuar estrategias para elevar la producción y la productividad, sobre todo la productividad del trabajo, afectadas por una disminución de las actividades industriales y empresariales. Otro factor esencial es la inversión extranjera de calidad que aporte nuevos procesos organizacionales y tecnologías productivas, y mediante el intercambio de información y la cooperación con otras industrias, incida en la productividad de las economías regionales y locales.