Maracaibo, Venezuela -

Opinión

¿Asamblea Constituyente o del poder constituido?, por Jorge Sánchez Meleán

lunes 14/08/2017
12:56 PM
  • Jorge Sánchez Meleán | Economista

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Una Asamblea Constituyente es la institución por antonomasia de manifestación del Poder Constituyente de una Nación. El Poder Constituyente solo es atributo del pueblo, depositario de la soberanía. La forma en que se ejerce, varía según las normas establecidas en las Constituciones de los respectivos países. La Asamblea Constituyente se combina siempre con el referéndum, como expresión de la voluntad popular, tanto en la fase previa para decidir su convocatoria y sus bases, como en la posterior para aprobar la Constitución resultante. Toda Asamblea Constituyente debe ser representativa de la Nación como un todo y no de fracciones particulares de ella. Debe ser la mejor expresión de la participación popular. En su integración hay que tomar en cuenta la con figuración de cada Estado: unitario, federal o regional. Las circunscripciones nominales deben respetar la representación proporcional de las minorías. Habría entonces que preguntarse: ¿Existe en Venezuela hoy una Asamblea Constituyente? Evidentemente que no. Ese cuerpo cuyos integrantes fueron electos por una minoría de electores el 30-J no se constituyó de acuerdo a lo establecido en la Constitución vigente. Fue convocado inconstitucionalmente por el poder constituido y no por el pueblo, único depositario de la soberanía. Además, sus bases, sin aprobación del soberano, violan los principios del sufragio universal, directo y secreto del artículo 63 de la Constitución. Ese cuerpo entonces, no representa a la Nación como un todo, no es la expresión de la participación popular, sino de una facción política: el PSUV. No hay representación proporcional de las minorías. En consecuencia, lo que existe en Venezuela, en una multitudinaria “asamblea” promovida y aprobada por el poder constituido, violando la Constitución, electa en el mejor de los casos solo por el 20 por ciento del electorado, en una atmósfera de fraude electoral que deslegitima a los miembros electos. En Venezuela estamos en presencia simplemente de una “asamblea” multitudinaria sin carácter Constituyente, promovida por el poder constituido, para preservar y consolidar el poder absoluto por parte de una minoría, que no se atreve a acudir a procesos electorales transparentes. Todo esto constituye un vulgar golpe de Estado que acaba con la democracia y el Estado de derecho. El Poder Legislativo electo por el voto popular en diciembre de 2015, ha sido sustituido por una “asamblea“ fraudulenta promovida por el poder constituido, para tener el dominio de todos los órganos y poderes del Estado. Este cuerpo es entonces simplemente, una “asamblea” del poder constituido, dictatorial e inconstitucional. Sus actos serán nulos, así como lo será la Constitución que pueda emanar de ella. Más de 40 países en el mundo ya la han desconocido. Con este cuerpo, operando al margen del Estado de derecho, Venezuela según la clasificación de Levitisky y Way, se convierte en una autocracia totalitaria, donde un cuerpo fraudulento ha asumido el control absoluto de todos los Poderes Públicos y actuará por encima de la Constitución de 1999. En consecuencia, una fraudulenta “asamblea“ del poder constituido, nos dejará sin reglas de juego constitucionales, en medio de una dictadura que caprichosamente nos pretende convertir en simples súbditos de una monocracia marxista-militarista, después de ser ciudadanos de una República democrática desde hace más de dos siglos.

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