Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Año Nuevo, ¿vida nueva?, por Antonio Pérez Esclarín

lunes 04/01/2016
10:00 AM
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No es fácil comenzar un año nuevo. Lo desconocido inquieta, no sabemos lo que nos traerá. Sobre todo en estos tiempos de incertidumbre y de cambios vertiginosos, donde si bien Venezuela apostó por el cambio, recomponer la economía, fortalecer la moral, y cambiar la mentalidad limosnera por la del trabajo y el esfuerzo, van a exigir sacrificios muy grandes. Por eso, festejamos la llegada del Año Nuevo de manera ruidosa: explotando cohetes, bailando y abrazando a gritos a familiares y amigos, o enviándoles mensajitos de texto, con frases, por lo general, llenas de lugares comunes o sacadas del repertorio para la ocasión. Los buenos deseos, que no son realmente deseos, sino ritual rutinario que se repite año tras año, suelen durar mientras dura el abrazo o, en algunos, los efluvios del alcohol que reblandece el alma y desinhibe la timidez. Así, el Año Nuevo y los planes de vida nueva, empiezan a ser vividos enseguida como el año viejo que se fue.

Pero puede haber un modo distinto y más auténtico de iniciar y vivir el Año Nuevo. Aunque, para ello, hace falta valor. El valor de atreverse a planificar la propia vida lo que exige hacerse una serie de preguntas esenciales y responderlas con sinceridad: ¿Cómo me propongo vivir este año? ¿Qué estoy dispuesto a hacer por Venezuela? ¿Qué actitudes de mi conducta ocasionan daño a otros y, en consecuencia, debo corregir? ¿A qué cosas voy a dedicar mis energías y esfuerzos? ¿Ello me va a hacer más libre, más feliz y va a contribuir a mejorar no sólo mi situación, sino la situación de las mayorías en Venezuela? Los seres humanos somos los únicos que podemos decidir cómo ser. Nos dieron la vida, pero no nos la dieron hecha. Podemos vivir amargados y amargando a los demás, o vivir felices para hacer felices a los demás. Podemos ser agresivos o amables, violentos o pacificadores, destruir las vidas de otros o vivir para dar vida. Podemos especular y aprovecharnos de la crisis para enriquecernos groseramente o poner nuestras capacidades y bienes al servicio del país. Podemos esperar que otros resuelvan los problemas o empezar a trabajar por una Venezuela mejor, lo que va a exigir mucho trabajo y sacrificio.

Año Nuevo, ¿Vida Nueva? De ti depende. Este año que comienza será nuevo si te atreves a levantar de tu egoísmo y empiezas a preocuparte y ocuparte por el bienestar de los demás; si te propones edificar tu conducta sobre los cimientos de la honradez y la honestidad; si te esfuerzas por desterrar la agresividad y la violencia. Con violencia será imposible crear una sociedad más reconciliada, dialogante y fraterna. Ni de los insultos, golpes, pistolas, tanques y aviones de combate puede salir una sociedad más humana.

Ha llegado la hora de que nos empeñemos en crear una conciencia colectiva de la necesidad de luchar por una sociedad justa y plural por medios pacíficos. Debemos seguir cultivando la esperanza y el compromiso de trabajar por una Venezuela próspera y fraternal, donde todos vivamos dignamente, y la miseria, el odio, los insultos, las colas, la inflación, la violencia vayan siendo un triste recuerdo del pasado.

Año Nuevo, ¿Vida Nueva? De ti, de nosotros, depende.

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