Maracaibo, Venezuela -

Opinión

Al camarón venezolano, no se lo lleva la corriente, por Werner Gutiérrez

Puedo ratificar, sin ninguna duda que en el horizonte se vislumbra un elevado crecimiento de la acuicultura nacional

viernes 27/04/2018
10:04 AM
  • Werner Gutiérrez Ferrer

  • @versionfinal

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Esta semana se realizó con notable éxito en Maracaibo el simposio “Acuicultura. Actualidad, tendencias y perspectivas en Venezuela” organizado por la Asociación de productores de Camarón de Occidente (ASOPROCO) y el Instituto de Gerencia y Estrategia del Zulia (IGEZ). Tuve el privilegio de conformar el equipo responsable de reunir a nueve conferencistas de excelente calidad, empresas, profesionales, estudiantes y representantes de organismos oficiales, durante dos días de intenso intercambio en la búsqueda de estrategias que permitan la consolidación y el crecimiento de tan importante sector para la economía nacional.

Son infinitas las oportunidades que poseemos para la producción de proteína animal dentro del sector acuícola venezolano, pero sin duda, en el caso específico del camarón, nuestro país ha demostrado ya condiciones excepcionales para su cultivo, por la excelente ubicación geográfica que le permite el fácil acceso a mercados tan demandantes de este alimento como Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, Asia, Europa y los países centroamericanos; disponer de 365 días al año de temperaturas ideales para el cultivo en sus aguas continentales y en el Lago de Maracaibo, que oscilan de 26 a 34 grados centígrados, y disponemos de un sector empresarial y profesional privado que ha construido una industria prospera y con un amplio futuro.

El cultivo comercial del camarón en Venezuela comienza a finales de la década de los años 90 con alrededor de 8 unidades de producción activas, consolidándose como actividad económica importante entre los años 2006 – 2015 con 32 granjas dedicadas a su producción y comercialización principalmente fuera de nuestras fronteras. En la actualidad existen 38 empresas con un total de 12.000 hectáreas de piscinas distribuidas en los estados Trujillo, Anzoátegui, Sucre, Nueva Esparta, Mérida, Falcón y Zulia, de las cuales 11.000 hectáreas se ubican en en Falcón y Zulia. Es oportuno resaltar que pese a la difícil situación económica venezolana, empresarios nacionales continúan impulsando de manera decidida a este sector estando en desarrollo 16 nuevos proyectos que nos permitirán alcanzar cerca de las 16.000 hectáreas, superando de manera significativa, la producción anual actual de 25.000 toneladas de camarón.

La camaronicultura nacional cuenta con doce plantas procesadoras en nuestro territorio, siete de la cuales están ubicadas en la región occidental con una capacidad instalada de 350 mil kilogramos por día, y de 50 mil kilogramos por día, las situadas en el extremo este del país. En conjunto se estima que la industria dedicada a la cría, engorde, procesamiento y comercialización del camarón genera sobre los 87.000 empleos directos e indirectos.

Luego de la gratificante experiencia en este importante simposio, puedo ratificar, sin ninguna duda que en el horizonte se vislumbra un elevado crecimiento de la acuicultura nacional, pero muy particularmente de la industria camaronera venezolana que continuará incrementando la demanda de profesionales de muy alto nivel y el empleo de nuevas y modernas tecnologías que nos permitan expresar todo el potencial que posee nuestra nación para su desarrollo.

Los retos planteados para el futuro próximo, son mayores, queda pendiente la tarea de construir desde ASOPROCO partiendo de alianzas estratégicas con instituciones nacionales e internacionales, no solo programas de formación, capacitación y actualización de todo el recurso humano fundamental para sostener e  incrementar la productividad de esta industria, sino para acceder a recursos tecnológicos de primer nivel que permitan continuar llevando el camarón venezolano a los mercados internacionales, conquistando cada año, nuevos destinos para consolidar un sector alternativo importante generador de divisas y que ha demostrado compartir la riqueza obtenida generando bienestar de las zonas rurales del país. Se vislumbra un amplio horizonte para este sector, el camarón venezolano, ni se duerme, ni se lo lleva la corriente. Si se puede!

 

 

 

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