Maracaibo, Venezuela -

Opinión

¡Abbá! ¡Padre!, por Jaime Kelly

viernes 17/06/2016
10:04 AM
  • Jaime Kelly

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Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su propio Hijo que clama al Padre: ¡Abbá!, o sea ¡Padre! (Gal 4,6).

Este próximo domingo se celebra el Día del Padre y cómo no agradecer a Dios, el don de la Vida que se nos ha transmitido a través de nuestro padre en la tierra. Con sus defectos y virtudes hemos de agradecer, y de esta manera llenamos, alegramos o sanamos nuestro corazón, si en él albergamos algún recuerdo triste, doloroso, causado por nuestra relación filial con nuestro padre.

Del ejemplo recibido de nuestros padres, tomamos la experiencia positiva o negativa para nuestro desarrollo personal, y muy específicamente, en nuestro rol de padre o madre, en relación a la educación de los hijos. Si la experiencia ha sido positiva, vamos a reafirmarla y reproducirla en el amor, la confianza, el diálogo, de acuerdo a nuestros tiempos y a la personalidad de los hijos. Si por el contrario, la experiencia ha sido negativa, vamos a corregir los errores, llenar los vacíos y ofrecerle a los hijos aquello que consideramos que es necesario para su formación física, emocional y espiritual.

Sea un caso u otro, es día de agradecer. Cuando hablamos de agradecer y celebrar, entonces cómo no agradecer y celebrar a nuestro Padre del cielo. Un Padre Creador y conservador de todo lo creado. Toda la belleza, la grandeza y el esplendor de su creación ha sido concebida pensando en ti y en mí, para que nos gozáramos en ella, y por su gran amor consideró poca a la creación como regalo, y como nos dice la palabra: “Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer… para que así recibiéramos nuestros derechos como hijos” (Gal 4,4) .Dios Padre nos entregó a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo, para hacernos hijos en Él, como nos recuerda San Pablo: “Ustedes están en Cristo Jesús y todos son hijos de Dios, gracias a la fe”. (Gal 3,26). Al reconocer a Jesucristo como Señor de nuestra vida, y vivir conforme a la voluntad del Padre, podremos gozar de la gracia de ser verdaderamente hijos de Dios, pues en Jesús está la plenitud de nuestra vida; Él mismo nos dice: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en plenitud” (Jn 10,10).

Por eso hemos de recordar a nuestro Padre del Cielo, agradecerle, amarle y darle como regalo nuestro corazón, para que haga vida en él y en todo lo que hagamos, emprendamos, soñemos y busquemos, pues tengamos la certeza que el Padre nos provee, nos asiste y en todo momento responde a nuestras necesidades, sabiendo siempre que es lo mejor para nosotros sus hijos. Seamos agradecidos y digamos como Jesús: “Te doy Gracias, Padre, porque me has escuchado”… (Jn11,41).

Amigos tengamos la certeza que Dios nos escucha, por eso en tu problema personal, familiar y ante la situación de nuestro país, roguemos al Padre en nombre de nuestro Señor Jesucristo, para alcanzar Misericordia, para que su plan de amor se realice en nosotros, como el mismo Jesús nos dice: “Todo lo que pidan en mi nombre lo haré de manera que el Padre sea glorificado en su hijo” (Jn 14,13). Vivamos a profundidad en este día lo que nos dice San Pablo: “Pensando en todo esto, doblo las rodillas, en presencia del Padre, al que se refiere toda “patria” o familia, en el cielo o en la tierra” Ef 3,14. Que Dios le Bendiga y que como Jesús, José y María hagamos de nuestro hogar otro Nazareth.

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