Maracaibo, Venezuela -

Editoriales

Editorial // El rol de los empresarios en la zulianidad, por Carlos Alaimo

domingo 13/05/2018
7:46 PM
  • Dr. Carlos Alaimo

  • @Versiónfinal

  • Referencial

Puede que la ya tan obvia, trágica e instaurada mezquindad partidista esté permeando algunos gremios, sectores sociales o entidades profesionales y económicas, carcomiendo sus bases y desvirtuando su epicéntrico norte. Sí, puede. No es descartable en esta época de desconcierto y alteración política y social.

 Pero la natural asociación por afinidad para el cumplimiento de ciertos objetivos, que solo con la concertación y la unión de criterios alcanza resultados que de otra forma resultan inalcanzables, es lo que menos debe extraviarse en estos tiempos en los que se pide a gritos la unión de fuerzas.

 Esto puede resultar tristemente inevitable para cualquier ente -y  hasta “distorsionadamente comprensible”, dada la coyuntura- pero no debería serlo para el histórico impulsor de prosperidad, y bitácora dentro de los complejos procesos de la economía de una nación: el empresariado.

 No pueden actuar como partidos. No deben abanderar el sabotaje. La historia nos ha demostrado que la política, o politiquería, no ha dividido a los empresarios. Los empresarios debemos seguir siendo ejemplo. El timón que dirige hacia el desarrollo.

 El Zulia fue grande y pionero por haber tenido líderes empresariales de alto talante. Gente bregadora, trabajadora y solidaria. Con mucha capacidad para crear alianzas y producir sinergia. Nunca ha habido espacio para pensar en juegos individuales. Por eso los zulianos hemos sido capaces de producir riqueza y empleos. Esta fue y es la verdadera zulianidad. Ser capaz de construir de la nada una zona ganadera orgullo del país, ser, aunque suene folclórico: la despensa del 75 por ciento de las mesas de las familias venezolanas.

 Aquí debemos honrar a un Antonio Quintero Parra, Omar Baralt, la familia Márquez en Perijá, Wilmer Pérez y un Luis Rodolfo Machado, entre otros centenares de creadores, constructores y motores de progreso. Nuestra petroquímica, con un liderazgo del tamaño de César Casas Rincón. Nuestra banca, la más grande y sólida del país, pionera en 1895 con la creación del Banco de Maracaibo. Pérez Amado y la familia Belloso dejaron sus huellas aquí. Más de una docena de entidades financieras de capital zuliano llegamos a tener. En el área comercial y de servicios empresas lideradas por las familia Belloso, D’ Empaire, Chumaceiro, que le dieron brillo al estado. Una universidad siempre atenta para prestar apoyo e impulsar iniciativas. Su gran rector Antonio Borjas Romero y la generación que le precedió y prosiguió, son un ejemplo a seguir. Una entidad como Corpozulia, con su gran líder Fernando Chumaceiro, hasta ahora no superado, quien  potenció en el estado la pequeña y mediana empresa, demostrando que la mayor riqueza del Zulia son los zulianos. Hasta en el mundo espiritual, ¿cómo no incluir a Monseñor Domingo Roa Pérez?

Fue la grandeza de sus hombres, desprendidos de mezquindad y egoísmo, la que hizo posible que tuviéramos más de 50 mil empleos en la Zona Industrial, con un liderazgo de un Elio Miccio  y un Giovanni Tulli, pioneros de la Zona Industrial, entre otros guerreros trabajadores y creadores de empleos.

 Zulianos con una visión compartida y un liderazgo colectivo hicieron posible que el parque de la aviación civil del Aeropuerto La Chinita llegara a tener más de 300 avionetas. Un reflejo de una pujante economía siempre por encima del standard nacional. Una región que fue capital del Caribe y un aeropuerto con líneas aéreas que, sin pasar por Maiquetía, nos conectaban con la capital de la república y con el mundo.

Este Zulia pareciera ser desconocido por la actual dirigencia empresarial. Estar al servicio de un gremio empresarial es impulsar a un colectivo y no partidizar sus posturas y acciones. No solo desnaturaliza el ejercicio que por naturaleza debe tener, sino que castra la potencialidad de nuestros activos humanos y de bienes, minimizando nuestra generación de riquezas.

 Los empresarios que hicieron posible a este Zulia grande militaron en partidos políticos, AD, Copei, URD, y hasta pudieron tener simpatías con Marcos Pérez Jiménez, pero no actuaron como militantes de estructuras políticas. Nunca. Insisto, no actuemos como sectas o camarillas partidistas. Ello le hace daño a la economía zuliana.

 Pido disculpa a los centenares de hombres y mujeres que desde la Empresa privada contribuyeron a ese Zulia grande que esta generación no conoció. Es tiempo de recapacitar y ponernos al servicio del desarrollo. Este es el mejor Zulia que aspiramos. Detengamos la mezquindad como antivalor gremial. Desde nuestros espacios como grupo empresarial apoyaremos todas las iniciativas de nuestra gente sin preguntar de dónde vienen, sino hacia dónde van.

Carlos Alaimo

Presidente Editor

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