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Japón quiere volver a asombrar al mundo en Tokio-2020, como ya hizo en 1964

Hasta los Juegos, para los que restan 500 días, Japón intentará "imaginar nuevos productos innovadores", señala Masanori Matsushima, responsable del departamento olímpico de Panasonic

miércoles 13/03/2019
1:04 PM
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Su influencia tecnológica ya no es la misma, pero Japón espera aprovechar los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que empiezan en 500 días, para deslumbrar al mundo, como ya hizo en la edición de 1964 ¿Lo conseguirá en un escenario completamente diferente al de hace 55 años?

“Nuestra inspiración, hacer de estos Juegos los más innovadores de la historia”, avisa Masa Takaya, portavoz del comité de organización.

Hace 55 años Japón sorprendió al mundo en los primeros Juegos organizados en Asia: retransmisión internacional por televisión gracias a Mondovision, con algunas pruebas en color, inauguración del tren de gran velocidad Shinkansen, que se convirtió luego en un modelo de fiabilidad en todo el planeta.

Desde entonces, sus empresas continuaron durante decenios a distinguirse como pioneras, desde el Walkman de Sony a las pantallas líquidas (LCD) de Sharp.

Pero el siglo XXI se ha mostrado cruel con los gigantes de la electrónica japonesa, superados por la competencia en Asia y por las firmas estadounidenses de Silicon Valley.

“Uno de los grandes problemas es que creemos que todavía innovamos. Pero si se mira el resto del mundo, ya no somos un país en la vanguardia”, comenta a la AFP Yoko Ishikura, profesor de la Universidad de Hitotsubashi.

“Es preocupante que muchos japoneses sepan muy poco de lo que pasa fuera”, añade.

Traductores, captores, 8K…

Hasta los Juegos, para los que restan 500 días, Japón intentará “imaginar nuevos productos innovadores”, señala Masanori Matsushima, responsable del departamento olímpico de Panasonic.

En los aeropuertos, sillas de ruedas eléctricas conducirán a los visitantes en fila india hacia su destino, indicado en su teléfono móvil.

En las calles, en las diferentes sedes, habrá robots de todo tipo y sistemas de traducción en los que el texto se escribirá en una pantalla transparente situada entre los interlocutores, al nivel de las taquillas del transporte, por ejemplo.

Los captores también tendrán un peso predominante, sobre todo en las pruebas: posición de la bola, ritmo cardiaco, movimiento de los deportistas… La idea es enriquecer las sensaciones de los telespectadores o ayudarles en su percepción del juego, por ejemplo a través de un sistema que desarrolla Fujitsu junto con la Federación Internacional de Gimnasia (FIG).

NEC propone un sistema de reconocimiento facial instantáneo, que tarda 0,3 segundos en identificar al interlocutor. Se encargará de facilitar la vida a los 300.000 deportistas, miembros de los equipos y periodistas acreditados.

En la televisión, la cadena pública NHK tendrá la mejor vitrina para exhibir la tecnología de ultra-alta definición 8K, que ofrece un nivel de detalle inédito. Para acompañar la comercialización de las primeras televisiones de este tipo, desde diciembre de 2018 se han difundido programas en este formato.

Sin chófer

Los transportes también tendrán su revolución tecnológica. En la industria del automóvil, inmersa en una fase de mutación radical, “2020 es un momento ideal, probablemente la línea entre el antiguo y el número mundo”, señala Christopher Richter, analista del sector.

Toyota, patrocinador de “movilidad” de los Juegos, aprovechará la cita para mostrar un vehículo futurista llamado E-Palette.

Desaparecen el volante y el chófer, el vehículo se desplazará completamente solo, precisa Yasunobu Seki, responsable del departamento dedicado a los proyectos olímpicos.

Los turistas también dispondrán de autobuses autónomos -seis empresas, entre ellas la compañía aérea ANA, han presentado un prototipo que funcionará en el aeropuerto de Tokio-Haneda- o de robots-taxis para trayectos predefinidos.

Incluso una pequeña compañía compuesta por jóvenes ingenieros trabaja en el desarrollo de un coche volante (Cartivator SkyDrive), alimentando el sueño de que encienda la llama olímpica. Pero la organización guarda los pies en la tierra sobre esta posibilidad.

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