Maracaibo, Venezuela -

Colaboraciones

GoodBye, Sense8!

lunes 07/05/2018
3:32 PM
  • José Luis Monzantg

  • @Monzantg

  • Archivo

«Sense8» es militancia y activismo de género.

Las hermanas Wachowski, ambas transgénero, exploran, entre otras cosas, las libertades y los conflictos de una especie evolucionada —el Homo Sensorium—, pero, también, los grandes dramas y muchos de los vicios del Homo Sapiens más terrenal.

8 almas que no están amarradas al espacio y al tiempo, pues se conectan entre sí dentro del cuerpo de uno de ellos a pesar de encontrarse dispersos en 4 de los 5 continentes. Y como cada uno de los 8 es diferente al resto, se apoyan como si se teletransportaran exactamente cuando el otro enfrenta un problema que lo supera.

A lo que sí siguen amarrados los sensorium es, por ejemplo, a los prejuicios y problemas propios y específicos del lugar donde viven. Pero, sobre todo, a la relación conflictiva con el padre y a todo lo movedizo que es el amor en la pareja.
En cuanto al personaje femenino, que es uno de mis principales temas de interés en la literatura y en el cine, las Wachowski, sobre todo en la segunda temporada, inclinaron la balanza y la cámara hacia Sun Bak, el personaje de acción encarnado en una surcoreana experta en artes marciales que no tiene paz porque busca venganza, temas y preferencias cinematográficas de las creadoras de The Matrix.

En algunos aspectos, Sun es el personaje más conflictuado y de más carácter, aunque en eso comparte roles con Wolfgang, el violento buen alemán, y Will, el instintivo policía estadounidense que termina convirtiéndose en una especie de Captain America, sin muchos poderes pero con don de mando sobre la manada.

A Sun le siguen Nomi Marks, Khala Dandekar y Riley Blue. Con su sensibilidad femenina, su afición por la tecnología —pues se trata de una hacker—, su modo de vida dentro de la conspiración y su género trans, Nomi es quien mejor representa a las Wachowski.

Khala, la princesa feliz, la conciencia moral y hasta podríamos asociarla con el arquetipo de la diosa-madre, de cándida tiene poco.

Riley, fría y opaca, única sin esas habilidades que salvan la vida a los otros 7, lleva todo el peso del drama. Y a ella la salvan, apenas, las pocas líneas que pronuncia a lo largo de las dos temporadas.

 


 

 

El presente artículo pertenece a la columna «Cineratura» de la vigesimoséptima edición de la revista cultural Tinta Libre, publicada el 18 de agosto de 2017.

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