Maracaibo, Venezuela -

Ciudad

Versión Final retoma búsqueda de pequeños periodistas

martes 04/04/2017
3:28 AM
  • María José Túa

  • @versionfinal

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De la tinta y el papel se desprenden las ideas que se cultivan en esta casa editorial. La línea a seguir es la misma: la civilidad, la formación. Esta es una de las dos épocas del año en las que los hechos ocurren en las aulas de las escuelas y las noticias son buenas.

Con los nervios por la responsabilidad que implica ponerse frente a las expectativas de los muchachos, el reportero se frota las manos sudorosas en la ropa e intenta equilibrarlas del temblor que las domina. Él, más un fotógrafo y un diseñador son ese equipo que, en principio, se siente agobiado ante el escrutinio de los niños y que luego se adapta a las paredes llenas de carteleras para hacer de ese espacio su sala de redacción del día.

Los chamos también tienen una jornada distinta. Salen de matemática, de exámenes de lapso o de su hora de recreo para tener una primera visión de cómo es ser adultos y, de paso, ser periodistas.

Los lunes comienzan los regímenes de dieta, el entrenamiento físico, muchos de los hábitos que intentamos hacer perdurar dentro de la realidad tan cambiante que vivimos… El lunes, así, comenzó la tercera edición del programa de formación Periodistas por un día, que nuestra casa editorial gesta en la Gerencia de Innovación y Proyectos Editoriales desde 2015.

[In] Formar

De 15 a 39, el número de planteles visitados se ha incrementado considerablemente a partir de la primera edición. Este año, la meta es impregnar 32 escuelas, liceos y colegios de las actitudes, la energía, la entrega y la adrenalina que da el periodismo, el día a día y la agenda que fijan los ciudadanos.

Como en años pasados, la primera jornada se suscitó en El Varillal. En el Colegio Nuestro Samán, los chamos terminaban el examen final de Biología del segundo lapso. Ahí debieron responder qué era la fotosíntesis, esa conversión que se hace de la materia inorgánica en orgánica por la energía que aporta la luz. Entre la decepción por los apuntes fallidos y el alivio de las respuestas correctas, la dispersión reinaba.

Así le tocó al periodista formador del día encarrilarlos para conseguir su atención. No fue fácil. Mientras secaba sus manos empapadas y disimulaba el temblor de su voz recordó que en julio cumple su primer año como profesional. Sin embargo, trajo de esos recuerdos idílicos de las clases en la universidad y de las mañanas y las tardes y las noches al borde del teclado, tras cada pisada gastada en la calle el coraje, la experiencia y la verdad con las que formó a los primeros 38 jóvenes de la temporada.

Más tarde, en la Unidad Educativa Gran Mariscal, 30 chamos se sumaron a la movida de ser periodistas por un día, una experiencia que les inquietaba conocer desde que preguntaron a sus instructores cómo era la vida del reportero al inicio de la actividad.

Escuelas de toda la región

Quedan 30 centros educativos por andar. En cada uno se descubrirán las realidades que nos muestren sus planteles pero, más aun, las que develen sus estudiantes.

Entre abril y mayo del corriente año Versión Final recorrerá, como en 2015 y 2016, cinco municipios del estado Zulia. La muestra es representativa; en la planificación conviven escuelas públicas con colegios privados y arquidiocesanos junto con las unidades de la red Fe y Alegría y Los Maristas.

Desde la Costa Oriental hasta La Guajira, pasando por Perijá, La Concepción, San Francisco y Maracaibo, Periodistas por un día exalta valores como la verdad, manifestada en el servicio social y en la formación ciudadana. Quienes atraviesan la geografía regional desde las riberas del Lago por las primeras elevaciones del suroeste hasta las últimas planicies antes de llegar a Colombia se movilizan con la misión de enseñar a los niños y jóvenes que, más allá de lo que se puede tocar, hay elementos que vienen desde lo intangible y que son los que terminarán de desarrollar la sociedad que habitan.

La verdad, el discernimiento y la sensatez son esos elementos cuya responsabilidad de impartir se traduce en manos sudadas y voces temblorosas ante un salón expectante.

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