Protestas dejan a Maracaibo vuelta un caos

La protesta pacífica ciertamente está constituida como un derecho del venezolano. El derecho al libre tránsito, también. Este último se viola en los últimos días como medida de desacuerdo al Gobierno nacional. En Maracaibo el precio es alto.

Convocatorias como “El Plantón” o “El Trancazo” son las que dejan abiertas las posibilidades de vandalismo a las comunidades. Luego de ellas queda el ambiente de zona de guerra: latas, vidrios hecho añicos, latas y todo tipo de chatarra están esparcidos por el pavimento de la capital zuliana.

Mirta Mejías está descontenta con lo sucedido. No concuerda con las políticas que lleva el Gobierno nacional pero tampoco está de acuerdo con la destrucción.

“Nosotros mismos estamos matando lo poco que queda de urbanidad. No podemos dejarnos llevar por las pasiones”, dice.

Ayer en la mañana, el humo aún salía del asfalto donde los restos de cauchos solo mostraban el alambre. La basura quemada y algunos árboles del norte de la ciudad todavía estaban encendidos. El peligro es inminente, sobre todo por las noches en una metrópolis donde los citadinos denuncian la penumbra por la falta del alumbrado público.

Para los conductores son señuelos. “Unos vidrios rompieron mi caucho a las 4:00 de la mañana, tuve miedo de ser atracado”, es lo que dice Antonio Rincón, taxista de ocupación.

Algunos árboles mutilados y centros comerciales quedan sin cerca perimetral al pasar los días. Pedazos de carros viejos y troncos de roble también obstaculizan el paso. “Parece que a nadie le duele la ciudad. Ahora será imposible reconstruir tanto”, es la expresión de Mirta, residente de La Limpia.